jueves, 22 de noviembre de 2012

Los orígenes del paisaje cebollero

(Acerca de la conformación del espacio geográfico, la estructura de la propiedad y los usos comunales en Moralzarzal).


El paisaje de Moralzarzal, aunque ya muy transformado por el desarrollo urbanístico y la influencia del área metropolitana madrileña, guarda todavía en sus viejas formas su pasado ganadero y forestal y su pertenencia al Señorío del Real de Manzanares. Esta identidad es fruto de una forma de gestión del territorio y de los usos tradicionales en este entorno serrano. Paisaje cargado de historia, cultura y naturaleza.

Comencemos esta historia del paisaje cebollero cuando Alfonso VI conquista Toledo en 1085 e incorpora la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama al por entonces poderoso Concejo de Villa y Tierra de Segovia, que empieza la repoblación de estas tierras a comienzos del siglo XII.
Concejo de Villa y Tierra entre el Duero y el Tajo en el primer tercio del siglo XIII
Los primeros segovianos llegan a dos aldeas, conocidas como Fuente del Moral y Zarzal, emplazadas en la proximidad de sendas fuentes que nacen al pié de un cerro  (Cabeza Mediana). La mayor de estas aldeas, Fuente del Moral, era un primitivo emplazamiento árabe situado en un resalte rocoso desde donde se dominaba, hacia el sur, un amplio horizonte.

En torno a este emplazamiento, los repobladores segovianos tienen el derecho a hacerse con pequeñas fincas destinadas a cultivos agrícolas para aprovechamiento y disfrute particular. Este es el origen del paisaje minifundista característico de los alrededores del primitivo núcleo urbano de Moralzarzal: cercados de piedra con vegetación natural asociada a la linde de las parcelas y atravesado por multitud de caminos. Hoy en día, lo poco que queda de aquel paisaje son prados que hasta hace menos de un siglo fueron tierras de huerta, de cereales, viñedos e incluso algunos frutales.

Más allá de estas fincas privadas y minufundistas junto al núcleo de Moralzarzal, buena parte del territorio de lo que hoy es el término municipal era un espacio cubierto por vegetación natural de aprovechamiento común o colectivo tanto de los habitantes de El Real de Manzanares, como de los ganaderos de la villa de Madrid y de la ciudad de Segovia. Buena parte de este territorio de la comarca fue durante mucho tiempo “tierra baldía”, término hoy ya en desuso pero que antiguamente quería señalar el espacio cubierto por vegetación natural de aprovechamiento común o colectivo. Este es el origen de los aprovechamientos comunales.

El siguiente momento importante llega en 1636, cuando Moralzarzal pasa de aldea señorial a villa. Este título de villazgo llevaba aparejado, junto con la jurisdicción y justicia, la asignación de ejidos, dehesas y montes para aprovechamiento restringido de los vecinos.
Señorío de El Real de Manzanares
Es muy probable que estos privilegios vinieran a reconocer jurídicamente una situación de hecho. Sólo así es entendible el hecho de que el Real Concejo de La Mesta, con sede en El Real de Manzanares, pleiteara en 1609 contra los vecinos de Moral por las roturaciones que éstos habían hecho en varias fincas, como Robledillo o Los Navazos.

Como consecuencia de ese proceso, Moralzarzal comenzó a tener en las proximidades de su núcleo urbano algunas Dehesas que combinaban el cultivo de cereal y el apacentamiento del ganado de labor de sus vecinos: Dehesa de Arriba, Dehesa Vieja (o de Abajo) y Robledillo, son todavía testigos de este tipo de montes de uso comunal.

Dentro de los privilegios de villazgo, el Concejo y sus vecinos recibían un “Ejido”, un espacio comunal no roturable, dedicado fundamentalmente a pastos y al establecimiento de eras. En nuestro caso todo apunta a que el actual monte de Ladera de Matarrubia era el Ejido de Moralzarzal.
Antonio Zárate en una de las tenadas o aprisco de ganado de la Ladera de Matarrubia.
Autor: Miguel Ángel Soto
El título de villazgo también convirtió los terrenos más alejados y montaraces, los baldíos, en montes propios (o de Propios), es decir, fincas mayormente forestales, para aprovechamiento múltiple de leña, madera y pastos, propiedad de cada concejo o ayuntamiento, cuyo uso correspondía tras el pago de una renta bien a los propios vecinos del lugar o a cualquier otro postor que lo consiguiese. El nombre de uno de nuestros montes, la “Ladera de las Suertes”, de 330 hectáreas, alude al reparto de lotes y el sorteo entre los vecinos de sus aprovechamientos. Este monte fue subastado por el Estado en 1885 durante los procesos de desamortización que veremos en próximos post.

Detengámonos por tanto en esta diferencia. Los montes de Propios son los montes que pertenecen y son gestionados por los concejos, donde éstos pueden arrendar los aprovechamientos y cuyas rentas sirven para financiar los gastos del Concejo y para pagar los tributos. Por contra, los montes comunales son los bienes públicos cuyo aprovechamiento corresponde al “común de los vecinos”, sin cargas ni impuestos. Las Dehesas eran comunales, de todos, del común.

Pero junto a las dehesas boyales, los montes de propios y los terrazgos parcelados y privados del entorno de los pueblos, permanecieron en Moralzarzal (como en toda la comarca de El Real) terrenos de aprovechamiento colectivo en unos casos de varios municipios mancomunados y en otros, de todos los habitantes de la comarca. Usos comunales de los que se hacía mención expresa en los privilegios de villazgo de algunas localidades vecinas como Becerril, Hoyo de Manzanares o Navacerrada.

El monte de El Hormigal, por ejemplo, era de uso conjunto para los vecinos de Moralzarzal y Collado-Villalba. La Dehesa de Berrocal era labrada por los vecinos de Becerril, Moralzarzal, El Boálo, Mataelpino y Cerceda. En Cabeza Mediana, los pastos eran gratuitos para los vecinos de Becerril, Moralzarzal y Collado Mediano. En Navahuerta, El Serrejón y Rodehuelo (sic), el aprovechamiento de cereal es así mismo para los vecinos de Becerril, quedando los pastos – alzado el fruto- comunes para todos los ganados del Real de Manzanares y de la Tierra de Madrid. Los Madroñales y Cumbres de la Maliciosa eran comunes a la Comunidad de Segovia, a la Tierra de Madrid y a El Real de Manzanares.

En 1833, cuando se instaura en España la división provincial actual y se define los límites de los términos municipales, Moralzarzal cuenta con una parte importante de su término municipal como bien público, ya sean montes comunales (Dehesas y Ejido) o montes de Propios (baldíos). A mediados del siglo XVIII, un análisis de los bienes públicos en este sector de la Sierra de Guadarrama (análisis realizado a partir de los datos del catastro del Marqués de la Ensenada) revelaba que Moralzarzal era, dentro de nuestro entorno, la localidad con una mayor superficie de tierras públicas: el 83,7% del total de la superficie municipal eran montes de Propios o Comunales.

Si bien gran parte de estos bienes públicos era considerados “infructíferos por naturaleza” (hoy diríamos inculto/improductivo), para los vecinos de Moralzarzal eran fundamentales para el mantenimiento de su economía: pastos, leñas, carbón vegetal, colmenares, etc. Dada su enorme extensión dentro de nuestro término municipal, estos terrenos de acusado relieve y cubiertos de matorrales (chaparros, enebros, jara, retama, etc.) eran una pieza clave dentro del modo de vida de los cebolleros, ya que además de aportar la energía para calentar la comida soportaba los aprovechamientos de pastos en régimen extensivo, fundamentalmente de cabras y ovejas.
Tenada o aprisco de ganado en el monte "Ladera de las Suertes". Autor: Miguel Ángel Soto
Con frecuencia estos terrenos, que marcaban los límites del término municipal, eran espacios mal definidos, dispersos por el término, cómo áreas abiertas, de las que frecuentemente se ignora su propiedad ya que no estaban registradas. En estos terrenos el concepto de lo “baldío”, aunaba las dos afecciones de inculto y su consideración como tierra de nadie y, por ende, de todos. Este podría ser el caso de fincas públicas que marcaban el límite sur del término municipal en su frontera con el de Hoyo de Manzanares o Collado-Villaba: Canto Hastial (66 Ha), Canto Cachado (61 Ha), La Navata (891 Ha) o los terrenos de El Palancar-Navahuerta. Algunas de estas fincas se salvarán de los procesos de desamortización del siglo XIX precisamente por no haber sido declaradas como bienes públicos.

Así se ocupó y organizó el espacio en el entorno de la Fuente del Moral y Zarzal. Veremos en próximas entregas como esta estructura cambió durante el siglo XIX y porqué.


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La venta de los bienes del clero (La Desamortización de Mendizábal en Moralzarzal)

Fuentes:
  • MANUEL VALDÉS, Carlos Manuel(1996). Tierras y montes públicos en la sierra de Madrid (sectores central y meridional). Serie Estudios. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Secretaría General Técnica.
  • FERRER JIMÉNEZ, D., SANTA CECILIA, F. (2005). Lectura del paisaje de la comarca Alto Guadarrama Alto Manzanares. Un legado Histórico. Guía para la interpretación. ADESGAM.
  • MARTÍN, Jesús (2007). Historia de Moralzarzal. Ayuntamiento de Moralzarzal.

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