lunes, 1 de diciembre de 2014

La Comarca de “El Berrocal de Manzanares”, una propuesta para BCM, Becerril de la Sierra y Moralzarzal


(El Berrocal III)

Esta entrada habla del pasado, pero también del presente y del futuro. Nos referiremos a la historia para explicar un presente, y justificar una propuesta de futuro.

Es necesaria esa mirada hacia atrás para encontrar argumentos que nos permitan formular la necesidad de un proyecto común, la COMARCA, la construcción de una comunidad mas sostenible y resilente. No es ciencia ficción. La COMARCA, es la suma de tradición y modernidad al pie de la Sierra de Guadarrama.

Los pueblos de El Boalo, Cerceda, Mataelpino, Becerril de la Sierra y Moralzarzal tienen una historia, un paisaje y una base económica común. El origen de nuestros núcleos son producto de la repoblación por parte de los ganaderos segovianos durante el siglo XII, ganaderos que en algunos casos ocuparon antiguos emplazamientos árabes abandonados tras la caída de Toledo en 1085. Juntos formamos parte del Señorío de El Real de Manzanares hasta el siglo XV y juntos formamos parte del Señorío de Los Mendoza hasta el siglo XVIII.

Durante esta dependencia de los señores del Castillo de Manzanares, compartíamos un espacio común de límites geográficos difusos. Y no sólo en lo geofráfico, también en lo organizativo: la Iglesia Parroquial de Cerceda fue durante varios siglos aneja de la de Moralzarzal; la de Matalpino a la de Becerril; y la de El Boalo a la Iglesia de Manzanares El Real. A falta de clérigos, la atención religiosa en la gran llanada del Samburiel estuvo mucho tiempo “mancomunada”.
La Comarca con sus 5 núcleos urbanos principales. Entre la trama conviven un paisaje de dehesas, pastizales y masas forestales junto con urbanizaciones alejadas de los núcleos urbanos. Foto aérea de 2011.
Un buen ejemplo de esta práctica de la mancomunidad lo hemos contado en anteriores entradas de este blog, en especial cuando hemos reconstruido la historia de la Dehesa de El Berrocal, un monte mancomunado que desde el siglo XV fue aprovechado, pastoreado y labrado por los vecinos de Becerril, El Boalo, Cerceda, Mataelpino, Moralzarzal y El Real de Manzanares.
Situación hipotética de la Dehesa de El Berrocal, monte aprovechado en régimen mancomunado desde el siglo XV hasta el XIX por los vecinos de El Boalo, Cerceda, Mataelpino, Becerril de la Sierra, Moralzarzal y Manzanares El Real. Recreación sobre la Hoja 508 (Cerceda) del IGN de 1923.
La Comarca vivió la fiebre de la plata en las primeras décadas del siglo XVII, nuestras carretas suministraron leña, piedra y carbón vegetal a la Corte durante siglos, y jugamos en la primera división de la piedra granítica durante el primer tercio del siglo XX.

Y esta edad de oro de la cantería de granito en nuestra comarca nos da otro excelente ejemplo de como hemos sabido organizarnos: los canteros se organizaban en sociedades de “sacadores de piedra y carreteros”. En palabras del Sr. Pérez Sánchez, Ingeniero de Minas jefe del Distrito que nos visita en 1911, estas organizaciones eran quizá la más antigua organización obrera en España. Su objetivo “era procurar el mejoramiento de los asociados en sus intereses morales y materiales, ya individuales, ya colectivos, fomentándolos y desarrollándolos con actividad, conforme a las leyes generales y a las disposiciones especiales de dicho Reglamento". De este forma, continúa el Ingeniero, “se impusieron a los abastecedores de Madrid y monopolizaron el negocio de piedra granítica en este centro de consumo”. Y lo hicimos juntos, tanto en las canteras de Becerril como en las de Moraralzarzal o Cerceda.

Cantera abandonada en la Dehesa Vieja de Moralzarzal. Autor: Miguel Ángel Soto.
Nuestro suelo está lleno de estas cicatrices, pequeñas y grandes canteras fruto de esta actividad, que nos permitió disponer incluso de tren, el Tren del Berrocal, el Tren de la Piedra, que sirvió para sacar la piedra de la comarca para llevarla hasta edificios, monumentos y el adoquinado de Madrid.
El Tren de la Piedra al final de la línea, en la Estación de El Berrocal. Al fondo, la cumbre de La Maliciosa.
Fuente: Blog Historia e "historias", http://sammas2250.blogspot.com.es/2013/02/la-estacion-de-villalba-de-guadarrama.html

En nuestra comarca pervive una ganadería extensiva basada en el aprovechamiento de dehesas y pastos, junto con nuevas actividades en el sector terciario teniendo como bandera el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Los cinco núcleos tenemos la cumbre de La Maliciosa como centinela y nos recreamos todas las tardes en el mismo skyline, aunque con ligeras variaciones según en que pueblo nos encontremos. Un paisaje forestal común, de fresnos, robledales y pastos en la gran llanura por donde transcurre el río Samburiel. De pinos y jarales en las laderas que tapizan las faldas de la sierra o del Cerro del Telégrafo.
Vacadas de Moralzarzal en su subida anual a la Cuerda de los Porrones, en las cumbres de la Sierra de Guadarrama. El movimiento de ganado entre términos municipales, la transterminancia, es un patrimonio cultural que debe ser objeto de protección. Autor: Javier Sánchez.
¿Porqué no recuperamos nuestro historia y pasado común y formamos una mancomunidad los municipios de BCM, Becerril de la Sierra y Moralzarzal? Ante tamaña lista de núcleos urbanos, imposibles de trasladar a una sigla, aquí va una propuesta de nombre: El Berrocal de Manzanares. 

Sobre el nombre de la Comarca, comentar que ya existe un pueblo y término municipal llamado Berrocal (en la Sierra de Huelva), por lo que El Berrocal de Manzanares alude a nuestra vieja pertenencia a este Señorío. Existe, también, una urbanización llamada “El Berrocal en Manzanares”, situada en el enclavado que Manzanares El Real mantiene entre los términos municipales de Becerril, BCM y Moralzarzal. Otra posibilidad: "La mancomunidad de Samburiel", en alusión al río del mismo nombre. Aunque ahora el nombre no es realmente importante.

Quizás es tiempo ya de mirar a nuestros vecinos y reconocernos como herederos de un territorio común, una espacio y un paisaje construido, y también defendido, durante muchos siglos. Por todo lo que tenemos en común estamos llamados a entendernos. Y podemos empezar, desandando lo mal hecho, lo que absurdamente nos ha separado de nuestros vecinos más allegados.

Pongamos un ejemplo. Actualmente, la gestión de los servicios sociales depende de varias mancomunidades, encargadas de informar, orientar y ayudar a la población acerca de recursos, servicios y prestaciones sociales. Moralzarzal pertenece a la THAM, donde también están Torrelodones, Hoyo de Manzanares y Alpedrete. Junto con ellos, gestionamos conjuntamente la prestación de los servicios sociales de igualdad de género, infancia y adolescencia, personas mayores, personas dependientes e incapacitadas, integración y convivencia intercultural, etc. Excepto Alpedrete, estas localidades están bastante alejadas de nuestro pueblo, por no decir a tomar viento.

Sin embargo, nuestro cercano y querido Becerril de la Sierra forma parte de la Mancomunidad de ServiciosSociales y Mujer “La Maliciosa”, junto con Guadarrama, Collado Mediano, Cercedilla, Los Molinos y Navacerrada. O por último, nuestros estrechos amigos de BCM, que se integran en la Mancomunidad de Servicios Sociales “Las Cañadas”, formada por, además de éstos, Soto del Real, Manzanares el Real y Miraflores de la Sierra.

Otro ejemplo. Inexplicablemente, el Ayuntamiento de Moralzarzal no está integrada en ADESGAM, la Asociación de Desarrollo Sierra de Guadarrama creada en el año 2002, con el objetivo de desarrollar, impulsar, promover, ampliar y consolidar acciones encaminadas al desarrollo sostenible de la comarca. Esta asociación que busca favorecer el desarrollo económico social, propone y organiza acciones medioambientales, de turismo, de divulgación del patrimonio cultural y el fomento de empleo e integración social. ¿Que ayuntamientos están integrados? Pues Alpedrete, Becerril, Cercedilla, Collado-Mediano, Boalo-Cerceda-Mataelpino, Guadarrama, Hoyo de Manzanares, Los Molinos, Navacerrada y Soto del Real. Al actual equipo de gobierno municipal de Moralzarzal no le debe parecer relevante este foro, ni el fomento del turismo ni el gancho que supone el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El único representante de nuestro municipio es la Asociación de Comerciantes, Industriales y Empresarios de Moralzarzal.
Municipios que forman parte de ADESGAM, donde no se encuentra el Ayuntamiento de Moralzarzal. Fuente: http://www.adesgam.org/

Nuestra comarca natural debe ser el objetivo a la hora de asociarse. Moralzarzal debe mirar a los pueblos de la Sierra, al Norte, no a los de la rampa, del Sur.

Podemos empezar por los servicios sociales, pero la futura mancomunidad “El Berrocal de Manzanares”, reivindica un territorio donde la Sierra de Guadarrama cobra protagonismo, donde el mantenimiento del paisaje, el apoyo a la ganadería extensiva y la puesta en valor de los valores ambientales, también su pasado minero, son el principal atractivo. Y donde se empieza a construir en torno a la Innovación y Desarrollo, sobre nuevas tecnologías, PYMES, energias renovables o producción ecológica, por citar algunos ejemplos. 

¿O es que debemos cada pueblo repetir de manera individual y costosa la experiencia pionera de ValleInnova en BCM? ¿No sería más útil apoyar los tres municipios esta iniciativa para agrupar a jóvenes empresarios e iniciativas novedosas para aumentar el tejido empresarial en la comarca? ¿O es que la oferta e iniciativas culturales de SORCAS (Moralzazal) o El Balcón (Mataelpino) son sólo para uso exclusivo de los habitantes de cada pueblo? ¿No tendría mayor sentido una agenda cultural global donde se incluyan tanto las ofertas de ocio y cultura de los ayuntamientos como de las asociaciones? ¿Y no podría ser extrapolable la experiencia de huertos comunitarios de Becerril al cualquier sitio donde las condiciones del suelo y agua lo permitan, independientemente de en qué término municipal se ubiquen, generando intercambio y mercados de proximidad de productos agrícolas? ¿O es que los problemas de movilidad no son comunes, y también las soluciones

Son sólo algunos ejemplos. No vamos a inventar la rueda. La comarcalización es una forma de organizarse entre municipios vecinos que permite compartir servicios y equipamientos, construir iniciativas y dialogar con instancias más altas con mayor poder de negociación. Permite avanzar en la gestión sin duplicidades, siendo eficientes en el gasto y mejorando los estándares de calidad de vida y movilidad.

La Comarca "El Berrocal de Manzanares" desde el aire. En primer término, el núcleo urbano de Moralzarzal.

Definamos un poco el espacio geográfico de La Comarca: una gran llanada situada a una altura media de 1000 metros sobre el nivel del mar, estando sus núcleos urbanos en torno a esta altura: Becerril (1084), Mataelpino (1071), Moralzarzal (979 m), Cerceda (949 m) y El Boalo (939 m).  Esta llanada está rodeada de cumbres, siendo La Maliciosa (2227 m) y la Cuerda de los Porrones, al Norte, su principal barrera natural; completan las alturas el Cerro del Castillo (1268 m), al Oeste; Cabeza Mediana (1330 m), al Suroeste; y el Cerro de Las Minas (1284 m) y el Chaparral de La Mina (949 m), al Este.




El pico de La Maliciosa preside La Comarca. En esta vista desde la Urbanización Altavista, en Collado-Villaba, se observa en primer primer término el núcleo de Moralzarzal; a la izquierda de la imagen, se adivina el borde del casco urbano de Becerril de la Sierra. Autor: Miguel Ángel Soto.


La gran llanada es cruzada de Oeste a Este por la red hidrográfica, que se abre hacia el Noreste en dirección al embalse de Santillana a través del río Samburiel, que recoge las aguas del Arroyo de Navacerrada, Arroyo de la Villa de Fuentidueña, Arroyo Matalibrillos y el Arroyo del Palancar (o del Molinillo), entre otros.
Vista de la llanura del Samburiel desde el Mirador de la Dehesa de Arriba, en Moralzarzal. El relieve de La Comarca está carecterizado por un terreno de suave pendiente tapizado de fresnedas y pastizales. Autor: Miguel Ángel Soto
Esta amplia llanada del Samburiel está entrelazada por numerosas vías pecuarias, desde la Cañada Real Segoviana que recorre la Comarca por el Este, hasta un sinfín de cordeles y veredas que conectan las fresnedas y pastizales con las partes altas de la Sierra de Guadarrama. Un recurso que sin duda puede ser de gran interés para la interconexión no motorizada de la comarca.

Sumando la población residente en los tres términos municipales, habitan la Comarca 24.606 ciudadanos y ciudadanas que trabajan mayoritariamente fuera de este ámbito comarcal, pero que seguro que querrán mantener una buena calidad de servicios, una buena educación para sus hijos, un entorno natural saludable y unas relaciones sociales enriquecedoras.Todo ello en un contexto de crisis y con las incertidumbres que afectan al futuro de las entidades locales y la inviabilidad, en algunos casos, de su tamaño.

La Comarca puede ser la solución para parte de estos retos.


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sábado, 13 de septiembre de 2014

El Berrocal II: el asalto a Los Praderones


En la entrada anterior contábamos la historia y conflictos del monte "El Berrocal", un gran espacio agroforestal que compartíamos con los municipios de Becerril, El Boalo, Cerceda, Mataelpino y Manzanares el Real. Y también explicamos lo que sucedió tras el desmantelamiento del régimen mancomunal y la división administrativa municipal.

Pero para contar lo que vino después, para construir el relato del asalto a los restos de El Berrocal, es imprescindible explicar la historia del crecimiento urbanístico en Moralzarzal, en especial el tremendo cambio en este municipio a partir de la mitad de la década de los 90. Os aseguro que no ha sido fácil hacerlo, y que reconozco que resulta bastante difícil entenderlo. A ver que tal me sale.

Volvamos al origen, a El Berrocal.

Área ocupada antiguamente por el monte El Berrocal, o Dehesa de El Berrocal, y su división administrativa en el primer tercio del siglo XIX. Mapa IGN de 1923.
A partir de los años 60 empezó la demanda de usos residenciales en los pueblos de la sierra.

A finales de esta década, el ayuntamiento de Moralzarzal segregó con fines urbanizadores la finca de El Berrocal, de 143 hectáreas de suelo público procedente de los montes de propios herencia de la desaparición del régimen comunal y la desamortización. Más de la mitad de El Berrocal (62 Ha) fue segregado para construir la urbanización El Berrocal Sur y el Polígono Capellanía.

En las localidades vecinas, el comienzo del boom urbanístico dio lugar a las urbanizaciones El Berrocal I y II (Mataelpino) y El Berrocal III y IV (Becerril de la Sierra). Manzanares el Real y Cerceda le fueron infieles al nombre original de la finca, denominando La Ponderosa de la Sierra a la urbanización construida en el enclavado, y Las Praderas a la urbanización de Cerceda.

En Moralzarzal, las restantes 81 hectáreas, conocidas por los topónimos Los Praderones, Los Berrocales de Moralzarzal y El Gamonal, al norte, se mantuvieron como de uso vocacional ganadero, rodeadas por estas urbanizaciones.
Detalle del antiguo dominio de El Berrocal en la fotografía aérea de 2011. Los cambios de color muestran las zonas  arboladas (puntos verdes), los afloramientos rocosos o berrocales (color crema), las zonas de vocación ganadera (verde claro), las antiguas canteras convertidas en lagunas (puntos oscuros), zonas urbanizadas, viales, etc.
En las elecciones municipales de 1995, el Partido Popular arrebató la alcaldía de Moralzarzal al PSOE. Y superar las barreras urbanísticas de las Normas Subsidiarias en vigor en aquel momento, aprobadas en 1992, fueron pronto una prioridad del equipo de gobierno.

De manera especial, y desde entonces, los responsables municipales de Moralzarzal han fijado su objetivo en la urbanización de la finca de Los Praderones/El Gamonal (81,75 hectaŕeas), que por su ubicación mantiene pastos frescos cuando en otras zonas de Moralzarzal el pastizal ya se ha agostado.
Mapa del IGN de 2002 donde se aprecia el proceso de urbanización sobre el antiguo dominio de El Berrocal: Urb. La Praderas (Cerceda), La Ponderosa de la Sierra (Manzanares El Real), El Berrocal I y II (Mataelpino), El Berrocal III y IV (Becerril de la Sierra) y El Berrocal Sur (Moralzarzal).
Pero durante la tramitación del Plan General de Ordenación Urbana de Moralzarzal, entre los años 1998 y 2003, la Comunidad de Madrid, también en manos del Partido Popular, ha rechazado tajantemente que un municipio como el nuestro pueda aspirar a un planeamiento urbanístico que pretende pasar de una población de 6.500 habitantes a más de 30.000.


Amparándose en la Ley del Suelo de 1998, la Comunidad de Madrid denegó en 1999 la aprobación de desarrollos urbanísticos en dicha zona con, entre otros, los siguientes argumentos: “La creación de un nuevo núcleo (El Gamonal) al Norte de la carretera M-607 daría lugar a un continuo urbano que integra los núcleos de Matalpino y Cerceda incorporando las urbanizaciones de El Berrocal y La Ponderosa de la Sierra al Norte y el Retamar al Sur del río Navacerrada”. Y también :“Es criterio regional el mantenimiento de la actual discontinuidad de los núcleos existentes, preservando del desarrollo urbano los espacios intersticiales que deberán integrarse en un sistema continuo de espacios protegidos”.

Pero en mayo de 2000 la urbanización de Los Praderones se contemplaba en el avance del Plan General de Ordenación Urbana de Moralzarzal. Y de nuevo la Dirección General de Calidad y Evaluación Medioambiental dictaminó en marzo de 2001 que no procedía seguir creando suelos urbanizables "aislados del casco urbano".
Desarrollos urbanos previstos en el Avance del PGOU de 2002, donde se preveían 6 sectores edificables para 3.873 viviendas, el 40% de las cuales deberían ser vivienda de protección oficial (VPO) según obliga la legislación. El Ayuntamiento optó por eximir al resto de sectores edificables de la obligatoriedad de construir VPO, agrupándolas en el suelo público de Los Praderones. Hasta la fecha, únicamente ha sido desarrollado el Sector 2 (Las Hachazuelas) Fuente: II Promoción de Vivienda Pública Municipal, Moralzarzal 2002.

Dado que las Normas Subsidiarias no eran aprobadas por la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Moralzarzal solicitó su aprobación por "silencio administrativo". Desde la CAM se recordó al consistorio que estaba pendiente que fueran subsanadas las modificaciones solicitadas, en especial la urbanización de Los Praderones.

Página 9 del diario "El Telégrafo" del día 21 de abril de 2001.


A finales de 2002, el Consejo de Gobierno de la Comunidad, presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, denegaba la clasificación de Los Praderones como suelo apto para urbanizar. El dictamen se amparaba en informes emitidos por las consejerías de Urbanismo y de Medio Ambiente. Este último advertía de los peligros que tenía construir en esa zona por las "implicaciones medioambientales", y ponía de manifiesto la "extraordinaria presión que con esta nueva ocupación se produciría sobre los espacios naturales del piedemonte serrano y en el propio parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares, lo que provocaría un previsible deterioro de sus valores medioambientales". El informe recordaba que urbanizar Los Praderones iba en contra de la Ley Estatal del Suelo de 1998.
Proyecto de urbanización de Los Praderones en el Avance del PGOU de 2002: 2.672 viviendas, 1549 de ellas protegidas. Fuente: II Promoción de Vivienda Pública Municipal, Moralzarzal 2002.

La Comisión de Urbanismo de la Comunidad de Madrid acordó informar favorablemente la Revisión de las Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal de Moralzarzal, exceptuando el ámbito denominado “Área de Reparto 4 – Los Praderones”, instando a su declaración como Suelo No Urbanizable de especial protección ambiental.
Página 7 de el diario "El Telégrafo" del 12 de octubre de 2002. En la entrevista del periodista, el Sr. Alcalde asegura que la decisión de la Comunidad de Madrid de no dejar urbanizar Los Praderones es un grave perjuicio para los vecinos y que le cuesta al ayuntamiento 10.000 millones de pesetas.
Como ha venido haciendo todos estos años, durante la campaña electoral de 2003, y pese a las varias negativas desde la CAM, el PP en Moralzarzal vuelve a la carga con sus planes urbanísticos.

Página 24 de el diario "Sierra Madrileña" del 5 de abril de 2003. En la entrevista, el Sr. Alcalde reconoce que "hemos crecido más de los que nos hubiera gustado", y daba un gran titular: "vamos a poner el techo del crecimiento de Moralzarzal"
El PP gana las elecciones municipales de mayo de 2003, y a principios de 2004, se presenta un nuevo Avance del Plan General a información pública que incluye la recalificación de Los Praderones y la Dehesa, un monte catalogado de utilidad pública.

Dicho plan había sido elaborado por el Director General de Urbanismo y Planificación Regional de la Comunidad, Enrique Porto Rey, arquitecto que tuvo que cesar de su cargo en diciembre de 2003 tras el escándalo producido por la "confusión" entre sus actividades profesionales privadas (redacción de proyectos urbanísticos) y sus responsabilidades políticas.
Fuente: Anti-corrupción decide investigar los manejos del Director de Urbanismo de Madrid. http://www.losgenoveses.net/Los%20Asuntillos/casosmadrid/casoporto/casoportorey.htm

Este nuevo proyecto tuvo una fuerte contestación social, y el plan fue desestimado por los responsables de urbanismo, como en anteriores ocasiones. La urbanización de Los Praderones quedó nuevamente paralizada. Pero durante los años 2005 y 2006 las canteras de “Los Praderones” se rellenaron con residuos de construcción, por orden municipal y desoyendo los informes que hablaban de las poblaciones de anfibios de interés que habitaban estos espacios.

En 2007, el PP vuelve a ganar las elecciones municipales en la conocida ya como "Marbella de la Sierra", y el diario El País, en su suplemento "Propiedades", dedica una página entera para ilustrar lo que está pasando en el municipio. Una particular "burbuja inmobiliaria" se estaba gestando en Moralzarzal. Eran los buenos tiempos del ladrillo....
Página 4 del suplemento Propiedades del diario El País del 2 de enero de 2009, titulado: Promoción y construcción: razón aquí. El periodista señala que algunos responsables municipales, como el Alcalde y dos concejales, compaginan su actividad política con negocios ligados a la construcción y la promoción inmobiliaria. Entre los tres cuentan con ocho sociedades operativas. La titularidad y administración de estas empresas, según consta en el Registro de la Propiedad, están a nombre de sus esposas e hijas.
En 2009, tras la aprobación el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Sierra del Guadarrama, Los Praderones quedaron incluidos dentro de las Zonas de Transición establecidas en el plan, ya que “perviven elementos del paisaje rural tradicional, cuya calidad como marco de vida de las poblaciones y como patrimonio de la región es preciso conservar”. Y se añade que “(...) se procurará preservar sus calidades y sus valores paisajísticos". El PORN delimitaba y caracterizaba estas áreas “con el ánimo de constituirse en una directriz de planeamiento que garantice su preservación, evitando un urbanismo desordenado, masivo o perturbador del difícil equilibrio actual”.
Mapa de zonificación del Plan de Ordenación de Recursos Naturales de la Sierra de Guadarrama, donde el sector de Los Praderones y el Monte de Utilidad Pública Ladera de Matarrubia son incluidos dentro del ámbito de dicho plan como "Zonas de Transición". Fuente: Comunidad de Madrid.

¿Fin de la historia? Nooo.... En 2011, y por quinta vez consecutiva (1995, 1999, 2003, 2007 y 2011), el PP vuelve a ganar las elecciones municipales en Moralzarzal y, a pesar de las múltiples negativas anteriores del Gobierno regional, en marzo de 2013 vuelve al asalto de Los Praderones.

Si hace 12 años se proyectaban 2.672 viviendas (1.549 protegidas), más equipamientos e infraestructuras (avenidas, colegios, estación de autobuses, zonas verdes, actividades terciarias...); y en 2006 pasaron a 1.600 viviendas (500 protegidas); el proyecto de 2013 rebaja el número hasta 733 viviendas (439 VPO, 188 multifamiliares libres y 106 unifamiliares libres) en 57 de las 81 hectáreas totales de este sector.
Proyecto de urbanización de Los Praderones presentado por el Ayuntamiento de Moralzarzal en 2013. Fuente: Modificación puntal de las Normas Subsidiarias de Moralzarzal, agosto de 2013.
¿Pero es que hace falta más suelo residencial en Moralzarzal?

En este municipio, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha dejado una cara factura, con 454 parcelas urbanizadas, pero mayormente vacías, en el sector de "Las Hachazuelas". Se tardará más de una década en agotar la actual oferta de suelo residencial. Además, las Normas Subsidiarias del municipio de El Boalo tienen previsto construir más de 1.600 viviendas, 244 de las cuales en el ámbito cercano a Los Praderones.

¿Entonces? Llegado este punto, y para deshacer el ovillo de Los Praderones, es fundamental traer a colación el asunto de la Vivienda de Protección Oficial.

Desde la aprobación de las normas subsidiarias de Moralzarzal, en enero de 2003, hasta la fecha, se han aprobado 5 planes parciales (Navacerrada, Las Hachazuelas, Los Linarejos, Cercas del Indiano y Berrocal Sur), y en ninguno de estos desarrollos urbanísticos el Ayuntamiento de Moralzarzal ha tenido interés en obtener suelo para vivienda protegida, incumpliendo el artículo 38.2 de la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid, en el que se establece la obligatoriedad de reserva de un 30 por 100 de la edificabilidad residencial de los desarrollos urbanísticos que se realicen en el municipio, que deberán destinarse a viviendas sujetas a algún régimen de protección pública.

También, los sucesivos planes parciales han desoído el clamor de la Dirección del Colegio El Raso y las asociaciones de padres de alumnos por la construcción de un nuevo edificio.

¿Qué hace el ayuntamiento? Las necesidades de un nuevo colegio se solucionan amenazando un monte de utilidad pública de alto interés cultural y patrimonial (al que se une recientemente la propuesta de campo de golf), y la vivienda de protección oficial se resuelve con suelos calificados como no urbanizables de especial protección ambiental, Los Praderones.

No dejemos sin mencionar el asunto de la propiedad de los terrenos de Los Praderones/El Gamonal. En el proyecto de hace una década, el 40% de los terrenos que se pretendían urbanizar eran de propiedad privada. En el último proyecto, el de 2013, no sabemos el porcentaje público y privado, pero el Ayuntamiento de Moralzarzal reconoce que es el mayoritario pero no el único propietario de los terrenos.

¿Y quienes son esos otros propietarios? La página del suplemento de El País del 2 de enero de 2009 señala a una empresa denominada "Esta vez sí" (creada en agosto de 2006 cuando sale a información pública el nuevo avance del plan general) como propietaria de terrenos en este sector. Los administradores que figuran en el Registro son la esposa del Alcalde y el Concejal de Vivienda Joven. Ejerce de apoderada la hija del primer edil. 

Entrada a la finca de Los Praderones (Moralzarzal), con La Pedriza (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama) al fondo. Autor: Miguel Ángel Soto
El próximo capítulo de la historia de Los Praderones quizás se escriba antes de las próximas elecciones municipales de mayo de 2015, ya que la CAM se tiene que pronunciar sobre la nueva "Modificación Puntual" de la Normas Subsidiarias.

Ya termino este infumable post. La historia de Los Praderones y, en general, el urbanismo en Moralzarzal, no es con toda probabilidad el peor ejemplo de lo que ha pasado en este país en materia urbanística. Pero bien puede servir como ejemplo o caso de estudio para explicar la historia (inacabada) de la burbuja inmobiliaria y, peor aún, de la ocupación de los cargos públicos por gente procedente del ladrillo en la Sierra de Guadarrama y su entorno.

Y también para explicar un modelo de hacer política y planificación urbanística impregnada de una ideología: el desinterés de los poderes públicos por el interés general y el uso de la planificación urbanística para beneficios de unos pocos.


(Continuará)


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http://historiasdemoralzarzal.blogspot.com.es/2014/08/el-berrocal-o-los-restos-de-un-pasado.html

La pérdida de los bienes comunales y de propios en Moralzarzal
http://historiasdemoralzarzal.blogspot.com.es/2012/12/la-perdida-de-los-bienes-comunales-y-de.html


Fuentes para la elaboración de esta entrada:


martes, 26 de agosto de 2014

El Berrocal, un monte testigo del régimen mancomunado

Existen numerosas referencias de los siglos XVI y XVII sobre la existencia de un espacio forestal de uso mancomunado entre los pobladores de las aldeas de Becerril de la Sierra, Moral, Zarzal, El Boalo, Cerceda, Mataelpino, junto con El Real de Manzanares, señorío bajo en que se agrupaban. 

Su nombre era El Berrocal, o Dehesa de El Berrocal. 

A partir de estas referencias, la toponimia y los cambios administrativos ocurridos en este espacio, hemos querido reconstruir su historia. 

Este monte estaba cubierto por fresnedas en las zonas llanas y de suelos encharcables, y de rebollos, encinas, enebros y alcornoques en los afloramientos rocosos, en los berrocales. A partir de la toponimia, podemos especular que este gran espacio comunal superaba las 600 Ha de superficie.
Situación hipotética del monte mancomunado de El Berrocal sobre sobre la hoja 508, escala 1:50.000 del IGN de 1923. Nótese la pervivencia de la red de caminos y vías pecuarias en los dominios de El Berrocal  y la inexistencia de varias carreteras actuales: la que va desde El Gamonal hasta Mataelpino; desde El Gamonal hasta Navacerrada (actual M-607) o la carretera M-617 que comunica actualmente El Boalo, Mataelpino y Becerril.
La colonización y uso mancomunado de El Berrocal se remonta al proceso de poblamiento de la falda sur de la Sierra de Guadarrama por parte de la Villa y Tierra de Segovia, tras la caída de Toledo en el año 1085.

El régimen de usos mancomunado entre aldeas vecinas y las villas de Segovia y Madrid se mantuvo una vez que la propiedad pasó a manos del Señorío del Real de Manzanares. Y los usos comunes también se mantuvieron una vez que los pueblos se independizaron en los siglos XVII y XVIII del Real de Manzanares, adquiriendo el título de villa, y duraron hasta el desmantelamiento del régimen mancomunado y la propiedad comunal a principios del siglo XIX.

Durante todos estos siglos la Dehesa de El Berrocal fue aprovechada por los vecinos de las aldeas de Becerril, Moral, Zarzal, El Boalo, Mataelpino, Cerceda y el Real de Manzanares.

Las zonas llanas y con suelos más profundos debieron ser pronto roturadas y cultivadas, formando primero dehesas de fresnos y luego praderas, en un proceso bien conocido y documentado en otras zonas de la península. La sucesiva eliminación del arbolado se refleja en topónimos como “Los Praderones” y “El Gamonal”, este último un fototopónimo que alude al gamón, una planta común en pastizales donde el uso del fuego ha sido recurrente. 

Pero la cobertura arbórea se mantuvo en las zonas no aptas para el cultivo, los afloramientos rocosos o berrocales, donde se aprovechaba la piedra, las leñas, se carboneaba o se podaban los árboles para el ramoneo del ganado.
Uno de los alcornoques monumentales que sobreviven en la zona, en este caso en el monte Dehesa de Berrocal y Gargantilla. Estos ejemplares son posiblemente testigos de una mayor presencia histórica del alcornoque en las faldas del Guadarrama.

Jesús Martín recoge en su libro “Historia de Moralzarzal” algunos de los pleitos ocurridos durante el siglo XVI entre estas aldeas y el Real de Manzanares, con motivo de la explotación de varias dehesas mancomunadas que se dedicaban al aprovechamiento agrícola, ganadero y la obtención de leñas. La dehesas de El Berrocal y Garganta formaban parte de estos montes litigio, junto con las dehesas del Carrascal de Matavacas, Cabeza Yescas y Rodihuelo.

Más detalles sobre estos litigios encontramos en la publicación "Arquitectura y Desarrollo Urbano", en los tomos correspondientes a estas localidades. Así, en 1568, la villa de Manzanares pleitea con los lugares de Becerril, Cerceda, Moral y Zarzal acerca del uso de determinados lugares y dehesas, fallando la sentencia en favor de la propiedad común. Otro de los pleitos versará sobre la distribución de las noventa fanegas de trigo que los Concejos del Moral, Cerceda, Becerril, Boalo y Matalpino pagan a la villa de Manzanares en virtud de la renta de la dehesa del Berrocal, que era labrada por todos estos vecinos y en la que compartían también los pastos y la piedra de cantería.

En 1587, y para poner paz en tanta disputa, Cerceda, Moral, Becerril, Mataelpino y El Boalo acordaron con la villa de Manzanares capitulaciones sobre el uso de las dehesas del Carrascal de Matacabras, Garganta, Rodihuelo y El Berrocal, pues aunque el uso conjunto de la tierra más extendido era el de mancomunidad de pastos, también había dehesas, como la de El Berrocal, labrada conjuntamente por los vecinos de los lugares citados arribaque en ella tienen sus suertes por las que deben pagar una renta en dinero (700 reales) y otra en especie”. El acuerdo fue el siguiente:
  1. Las dehesas de El Berrocal y Rodigüelo quedaban para el disfrute común de los lugares y de Manzanares.
  2. Las dehesas de Carrascal y Garganta quedaban para Manzanares, mientras que las aldeas, solamente tendrían el aprovechamiento que les correspondía por pertenecer al Real de Manzanares junto con la villa de Madrid.
  3. Manzanares pondría guardas en estas cuatro dehesas anteriores y las multas pasarían a las arcas de Manzanares.
  4. Cuando llegara el momento de cortar el “monte alto” en las cuatro dehesas el dinero sería exclusivo de Manzanares pero las aldeas podrían disfrutar de la compra de la leña.
  5. Las cinco aldeas podían sembrar en adelante en El Berrocal,como siempre lo habían hecho.
  6. En conjunto tendrían que pagar cada tres años 90 fanegas de trigo, limpio y de buena calidad. Obligatoriamente se debería llevar de manera gratuita a Manzanares.
  7. Las aldeas no podían coger maderas, siempre con la autorización de la villa, para su viviendas, el molino o para los edificios de ganado.
Pero la paz duró sólo algunas décadas. El historiador Jesús Martín ha recuperado de los archivos municipales de Moralzarzal interesantes datos sobre los problemas que siguieron teniendo los vecinos con un poderoso estamento de la época, el Honrado Concejo de La Mesta. Entre los años 1609 y 1610, los vecinos de estas aldeas fueron acusados por La Mesta de arar y sembrar en varios montes de propios y comunales, entre ellos la Dehesa de El Berrocal, un tipo de conflicto muy común en aquellos siglos dado el enorme poder de esta institución ganadera.

En 1614, El Boalo, Mataelpino, Becerril y Cerceda pleitean nuevamente contra La Mesta, esta vez por El Gamonal, hoy un espacio desarbolado en termino municipal de Moralzarzal pero también de uso mancomunado por aquel entonces. Y nuevamente fue por las pretensiones de la cabaña real ganadera de evitar la roturación de los espacios de uso mancomunados.

En 1638, Manzanares pleitea de nuevo contra Becerril, Moral y el Zarzal por los derechos de cada uno sobre las dehesas del Carrascal, Matacabras, Rodihuelo y, de nuevo, las de Garganta y El Berrocal. En el fallo fueron consideradas comunes las dehesas de El Berrocal y Rodihuelo; las otras se adjudicarían a Manzanares, concediendo a las aldeas el aprovechamiento propio de los vecinos del Real y de la Villa y Tierra de Madrid.

Cuando en el primer tercio del siglo XIX se procede al desmantelamiento del régimen mancomunado, la división provincial de España y la definición de los límites municipales, la gran Dehesa de El Berrocal fue divida entre los 6 usufructuarios:
  • Manzanares el Real se quedó con la mayor parte (150 Ha aprox), formando un enclavado (territorio desligado de su término municipal) en forma de pentágono irregular;
  • Becerril de la Sierra se quedó con la parte Oeste, manteniendo el nombre del actual monte de utilidad pública “Dehesa del Berrocal y Gargantilla”, con 100 Ha. de superficie;
  • Moralzarzal con Los Praderones y El Gamonal (en torno a las 143 Ha), al Sur, dando lugar a esa protuberancia o cuña que forma el contorno del término municipal de Moralzarzal;
  • El Boalo, Cerceda y Mataelpino, en un primer momento separados, se debieron quedaron con las migajas del monte que entraron dentro de su jurisdicción, aunque la toponimia no ayuda para poder aseverar esta hipótesis en los casos de El Boalo y Cerceda.
Reparto de la Dehesa de El Berrocal sobre la hoja 508, escala 1:50.000 del IGN de 1923, tras la división municipal en 1833. Nótese las divisiones de los términos de Cerceda, El Boalo y Mataelpino.

El topónimo "El Berrocal" se mantuvo arraigado en toda el área. El enclavado de Manzanares el Real se denomina en la cartografía “El Real de Manzanares en El Berrocal”. Y el resto de municipios heredaron también el topónimo El Berrocal, como fincas de propios. En el caso de Becerril de la Sierra, al acoger la única parte arbolada del antiguo dominio de El Berrocal, pasaría a principios del siglo XX a formar parte del catálogo de montes de utilidad pública con la denominación Dehesa del Berrocal y Gargantilla (nº 4 del catálogo de Montes de Utilidad Pública).
Ficha de la Dehesa del Berrocal y Gargantilla, nº 4 del Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid. Fuente: Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid. Serie Técnica del Medio Natural nº 1.
Nos queda por investigar los efectos de los procesos desamortizadores del siglo XIX sobre los restos de El Berrocal, ahora propiedad de los pueblos, pero no podemos descartar segregaciones y ventas de fincas aledañas que podrían haber formado parte de El Berrocal.

Desmantelado el régimen comunal, otros aprovechamientos y otras formas de organización permitieron el uso de los recursos en este espacio. Aunque la cantería está documentada en la zona al menos desde el siglo XIV, ésta se constituye en actividad fundamental entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, generando una industria local muy próspera que puso la piedra de nuestro subsuelo en fachadas y adoquinados de Madrid. La cantería ha sido seña de identidad de esta comarca.

Producto de esta economía basada en la extracción de piedra, entre 1883 y 1956 funcionó una línea de ferrocarril de vía estrecha que unió en 11 km la estación de Villalba con un embarcadero de piedra próximo a las canteras de El Berrocal, todavía visible al cruzar el río Samburiel, en los antiguos límites de la antigua gran Dehesa de El Berrocal. El "Tren del Berrocal" o el  “tren de la piedra”, en manos de la Compañía del Norte, sirvió para dar salida a la producción de granito de una amplia zona que incluye canteras grandes como las varias existentes en El Berrocal o las del Gurugú, pero también a la producción de innumerables pequeñas canteras que se horadaron en dehesas boyales y fincas privadas, cuando una buena parte de la mano de obra se dedicaba a este menester. El tren de El Berrocal tenía dos locomotoras, una de las cuales se llamaba Berrocal (la otra Villalba).
El tren del Berrocal cargado de piedra. Al fondo, el pico de La Maliciosa. Fuente: Blog Historia e "historias", http://sammas2250.blogspot.com.es/2013/02/la-estacion-de-villalba-de-guadarrama.html
En el primer tercio del siglo XX, durante la edad de oro de la cantería de granito en nuestra comarca, los trabajadores de estos municipios y otros colindantes se organizaban en sociedades de “sacadores de piedra y carreteros”. En palabras del Sr. Pérez Sánchez, Ingeniero de Minas jefe del Distrito que visita la zona en 1911, estas organizaciones eran quizá la más antigua organización obrera en España. El Art. 2º del Reglamento de la asociación de Alpedrete (no hemos encontrado otra referencia) “era procurar el mejoramiento de los asociados en sus intereses morales y materiales, ya individuales, ya colectivos, fomentándolos y desarrollándolos con actividad, conforme a las leyes generales y a las disposiciones especiales de dicho Reglamento”. De este forma, continúa el Ingeniero, “se impusieron a los abastecedores de Madrid y monopolizaron el negocio de piedra granítica en este centro de consumo”.

Mientras cantería, ganadería y agricultura dominaron la economía de estos pueblos serranos, los usos en la vieja Dehesa de El Berrocal se mantuvieron, pero ya no en régimen mancomunado. 

Y a partir de los años 60 vino el boom del uso residencial. Pero eso lo contamos en el siguiente post: El Berrocal: el asalto a Los Praderones.



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El Berrocal II: el asalto a Los Praderones

http://historiasdemoralzarzal.blogspot.com.es/2014/09/el-berrocal-ii-el-asalto-los-praderones.html

La Dehesa vieja nos pertenece
http://historiasdemoralzarzal.blogspot.com.es/2011/06/la-dehesa-vieja-nos-pertenece.html


Fuentes para la elaboración de esta entrada:

  • Martín, Jesús. Historia de Moralzarzal. Ayuntamiento de Moralzarzal, 2007.
  • Comunidad de Madrid (1999). Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid (Zona Oeste). Tomo VII. Dirección General de Arquitectura y Vivienda de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes.
  • Manuel Valdés, C.M. (1996). Tierras y montes públicos en la sierra de Madrid (sectores central y meridional). Serie Estudios. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Secretaría General Técnica.
  • Estadística Minera de España, 1911. Biblioteca de la Escuela Superior de Ingenieros de Minas.
  • Cartografía 1:50.000 del Instituto Geográfico Nacional, Hoja 508, Cercedilla. Años 1923, 1945,1967,1987,2002.
  • Fotografía aérea 1946, 2011.

viernes, 8 de agosto de 2014

Ecos de la guerra del wolframio en Moralzarzal

Hace unos pocos años, cuando empecé a interesarme por la historia de la minería antigua de Moralzarzal, las alusiones a la búsqueda de wolframio en la localidad eran bastante frecuentes.

Al principio pensé que esta referencia al wolframio se utilizaba como cajón de sastre cuando se desconocía el origen de algunas labores mineras presentes en nuestro término municipal. Pero tras leer este verano un libro de mi abuelo (Wolfram, wolfram. La diplomacia en la bocamina) he podido conocer mejor un fenómeno que dejó una pequeña huella en nuestra término municipal y aledaños: “la guerra del wolframio” o, como también se la conoce, “la fiebre del oro negro”. Una historia de aventureros, espías y diplomacia internacional durante la post-guerra española.
Cubierta de la novela policíaca de Carlos Caba "Wolfram, wolfram. La diplomacia en la bocamina".

Según la wikipedia, el wolfram, wolframio, volframio o tungsteno (como lo denominan los anglosajones) es un metal escaso en la corteza terrestre, que se encuentra en forma de óxido y de sales en ciertos minerales. Es de color gris acerado, muy duro y denso, tiene el punto de fusión más elevado de todos los metales (superior a 3400 ºC) y el punto de ebullición más alto de todos los elementos conocidos. Por estas propiedades es utilizado en maquinarias de precisión, electrodos de soldaduras, filamentos de lámparas incandescentes, en las estructuras eléctricas de los automóviles, etc.

Wolfram o wolframio


En terrenos graníticos, como en el que se asienta Moralzarzal, este metal se asocia a los filones de cuarzo que se abren entre los granitos, donde la alteración hidrotermal ha producido mineralizaciones de casiterita (óxido de estaño o SnO2) y volframita (WO4Fe o WO4Mn).

El enorme interés por este metal, y su búsqueda también en el subsuelo de Moralzarzal, vino a consecuencia de las dos guerras mundiales y la Guerra de Corea. ¿Porqué? Por que el wolframio es un metal muy inerte, no se corroe y resiste el ataque de todos los ácidos, muy importante para las aleaciones en los blindajes de los carros de combate, barcos y motores. Además, cuando se adiciona al hierro o al acero, incluso en pequeña cantidad, aumentan la resistencia a altas temperaturas y su dureza, dando mayor densidad a los proyectiles y mayor capacidad de atravesar los blindajes.

De manera especial, sus usos bélicos le hicieron un mineral estratégico durante la II Guerra Mundial, siendo la Alemania Nazi, sin recursos propios, quién más necesitada estaba de las cualidades del wolframio para construir la punta de sus proyectiles anti-tanque y la coraza de los blindados. Hasta el año 1939 Alemania pudo abastecerse de wolframio en la India, China y Birmania, pero el bloqueo naval británico obligó a los nazis a buscar los yacimientos de España.

Incluso antes del comienzo de la II Guerra Mundial, los alemanes habían llegado a las regiones mineras del interior de Pontevedra y Ourense. La ayuda del Gobierno Alemán a la sublevación del General Franco hubo que pagarla en forma de materias primas y la deuda contraída (estimada en 212 millones de dólares del año 1940) se devolvió en forma de alimentos, cereales y minerales estratégicos.


Alemania necesitaba una fuente europea para aprovisionarse de este mineral estratégico y la península ibérica era el único lugar en Europa donde era posible encontrar este mineral en cantidades significativas, aunque insuficientes para las necesidades alemanas. Por este motivo, las distintas potencias (Inglaterra, E.E.U.U. Y Alemania) se disputaron el control de la producción y comercio internacional, creando un servicio de espionaje específico para controlar el mineral.

La “guerra del Wolframio” tuvo la península ibérica como escenario principal, con una época dorada entre los años 1940 y 1944. Antes de empezar la II Guerra Mundial, en España había seis empresas que se dedicaban a la extracción de ese elemento químico y al finalizar la contienda se contabilizaron un centenar. Vigo fue principal puerto de salida del mineral y Galicia se llenó de agentes alemanes dispuestos a conseguir el material a cualquier precio y de agentes aliados dispuestos a evitarlo. Además de las concesiones mineras del interior de Galicia, la fiebre del oro negro se extendió a las cuencas mineras de Tornavacas (Cáceres), el Bierzo leonés y la Cabrera, y con menor intensidad en Asturias, Zamora y Salamanca. En Portugal, alemanes e ingleses explotaron de forma pacífica diversos yacimientos, para después venderlo a los aliados y a los nazis.

Los norteamericanos usaron dos métodos para dificultar el aprovisionamiento de wolframio español a Alemania, el primero fue el embargo petrolífero a España en dos ocasiones, una en 1940 (aunque no específicamente provocado por el tema del wolframio) y posteriormente otro en 1944 con el wolframio jugando un papel central. El segundo método consistió en comprar en el mercado libre todo el mineral disponible, lo que provocó que el precio se multiplicara por más de diez (alcanzaría su techo en 1943) y que para España constituyera su principal fuente de divisas.

El embajador norteamericano en Madrid en aquellas fechas, Carlton J.H. Hayes, relataría en su libro "Misión de Guerra en España", publicado en 1946, como funcionaban este tipo de "compras preventivas". Consistía en pujar por ciertos productos de importancia militar para el Eje, y en especial Alemania, caso del wolfram: "si los alemanes ofrecían 200 pesetas por tonelada, los aliados proponían su compra por 600 pesetas". 

La estrategia de los aliados de subir los precios de las materias primas para ahogar económicamente a Alemania hizo que el wolframio fuera considerado un “oro negro”, provocando un movimiento económico importante en un medio rural español deprimido por una larga contienda civil. Debido a la falta de mano de obra especializada, el régimen de Franco utilizó a los presos políticos de la guerra civil en el trabajo (forzado) de la minería y la construcción, aprovechando así los conocimientos y habilidades de trabajadores procedentes de áreas geográficas con gran experiencia en minería, como eran los presos llegados de Asturias.

En las zonas de abundancia de este mineral, esta fiebre provocó el surgimiento de nuevos asentamientos y poblados mineros, habitados por una variada fauna de todo tipo de pelaje: industriales que reinaban como los “señores de wolfram”, aventureros y buscavidas, capataces con alma de negreros, malhechores, prostitutas...todos al pairo del olor al dinero fácil. Para completar el cuadro no podía faltar la Guardia Civil, tan temida como odiada, que cada noche rebuscaba en caminos y tascas a los vividores ávidos de enriquecimiento rápido y con cuentas con la justicia. Y por las comarcas mineras del wolfram también pululaban agentes de las embajadas, espías y tratantes de materias primas al servicio de las potencias en conflicto.

Entre los sistemas de trabajo, existía uno más o menos ilegal y clandestino: el de las “recuperaciones”, que se movía entre el hurto, la rapiña y el descuido. Una auténtica especialización minera en el pillaje que explotaba con medios muy rudimentarios previa obtención de un carné o autorización.

En el entorno de la Sierra de Guadarrama existe una vieja mina de wolframio, en Cabeza Líjar (Guadarrama), pero fue la zona comprendida entre Torrelodones, Hoyo de Manzanares y Colmenar Viejo la que disponía de mejores yacimientos de casiterita y wolframita. Por este motivo, Hoyo de Manzanares contó con diversas explotaciones de estaño y wolframio, durando incluso su explotación hasta los años 60. Estas labores sobrevivieron gracias a la existencia de una fundición de estaño en Villaverde que compraba toda la producción. Tambíen Guadalix, contó con una mina, que todavía hoy produce problemas de contaminación por arsénico.

En un Foro sobre la II Guerra Mundial, hemos encontrado el testimonio de un experto que comenta el hecho de que en el Valle del Lozoya existen numerosas minas de wolframio de esta época. No se trata de una ni dos, sino de cientos de micro-minas, catas superficiales o simples pozos. En una zona correspondiente a cinco municipios se encontraron restos de unas 100 micro-minas. Las personas mayores de estos pueblos dan testimonio de una fiebre del oro negro en la zona entre los años 1938 y 1945, pero de manera particularmente intensa a partir de 1943. Según estos testimonios, en estos años mucha gente del valle se lanzó a la compra de tierra o incluso a la “recuperación” del mineral. Eran gente sin preparación y sin medios. Un simple pico y un animal de carga bastaban para aventurarse a la búsqueda de oro negro. En esos tiempos, y dada la gran demanda de este mineral, una pequeña cantidad de wolframio podía dar sustento a una familia durante un año, y en la dura post-guerra española eso era mucho.
Bocamina de la mina de Wolframio de Cerceda, junto al río Samburiel y el Chaparral de La Mina. Autor: Miguel Ángel Soto.
Guardando las distancias, algunos cebolleros debieron probar fortuna en los alrededores de Moralzarzal en esas mismas fechas. Los trabajos de campo realizados por Antonio López Hurtado y un servidor para localizar las minas de plata de Moralzarzal nos llevaron a documentar algunas bocaminas y trabajos superficiales que son con toda probabilidad resultado del paso de la fiebre del oro negro por nuestra localidad.

Aunque no podamos descartar la existencia de otras labores, la mina de Cerceda (ver foto arriba) y las trincheras de la Ladera de Matarrubia (ver foto siguiente) son, muy probablemente, restos de aquella fiebre por el oro negro, una fiebre que en Moralzarzal y pueblos vecinos, especializados en la cantería de granito, quedó en una simple febrícula.

Restos de labores mineras en busca de wolframio o estaño en el monte Ladera de Matarrubia, en Moralzarzal. Autor: Antonio López Hurtado. 

Estannita o Molidebnita encontrada en los alrededores de las labores mineras de la fotografía anterior. Autor: Antonio López Hurtado.


Fuentes para la redacción de este post