domingo, 8 de noviembre de 2015

¿Qué sabemos de la laguna del Gato?


La laguna del Gato es un humedal artificial producto de la adecuación de una cantera de áridos destinados para la construcción (o zahorra, como también se la denomina popularmente).

Dicha cantera está (estaba) situada al sureste del núcleo urbano de Moralzarzal justo en el límite con el término municipal de Collado Villaba. Por estar ubicada sobre una vía pecuaria, el "Paso de Ganados de la Portada de las Suertes" era ilegal y había sido varias veces denunciada. 

Localización de la laguna del Gato
La laguna del Gato (en recuadro azul), junto con otras canteras inundadas próximas (izquierda y derecha). Fuente: Google Earth
Pero poco más se sabe sobre esta laguna artificial. La web del Ayuntamiento de Moralzarzal, ni ninguna otra, informa de cuando fue creada, ni el porqué de su original nombre (¿laguna del gato? ¿qué gato?). Actualmente solo se menciona de pasada en la web Soy de Moral cuando se describen las rutas naturalísticas en torno a nuestra localidad.

Según reza el cartel informativo que hay en la laguna, cartel hoy ya deteriorado, la adecuación de esta cantera ha sido realizada por el Servicio de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid, que tiene un Programa de recuperación de hábitats para anfibios en la Red de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid.

No sabemos exactamente cuando nace el proyecto, pero los que si saben de su existencia hace años son los alumnos del Colegio Fontenebro, que junto con la Fundación Sierra de Guadarrama, han realizado algunas actividades de mejora y estudio de este humedal, según reza la web de este centro educativo. También visitan la laguna los niños y niñas de Aúlla, una iniciativa de educación libre en la naturaleza, un proyecto 100% "Made in Moralzarzal".

Y es que la laguna del Gato, como el resto de humedales de Moralzarzal, son espacios naturales con un gran potencial para la educación ambiental, formal y no formal, y donde nuestros infantes pueden aprender a conocer y respetar el medio natural.

La laguna del Gato se encuentra en el mismo límite del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y de la Reserva de la Biosfera del mismo nombre, espacio natural protegido que incluye, aproximadamente, 2/3 de la superficie total del término municipal de Moralzarzal. Un municipio el nuestro, donde si sumamos a estas figuras de protección los 3 montes de utilidad pública (Dehesa Vieja, Dehesa Nueva y Ladera de Matarrubia), resulta una superficie total protegida bastante considerable. Y digna de ser utilizada como signo identitario: "Moralzarzal, espacio protegido" (lástima que este eslogan ya lo utilice el Principado de Asturias)

Ubicación de la laguna del Gato en el mapa de la Reserva de la Biosfera y Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares

¿Y como es la Laguna del Gato? Pues cambiante, como corresponde a nuestro régimen climático mediterráneo. A continuación, una sucesión de imágenes de este año 2015 que muestra este carácter estacional.
Laguna del Gato en plena floración de los ranúnculos, en abril de 2015
Laguna del Gato en mayo de 2015
Laguna del gato, ya seca, en julio de 2015.
Laguna del Gato después de las lluvias otoñales, en noviembre de 2015.

La laguna del Gato, además de su atractivo paisajístico, es un paraíso para los anfibios y razón de ser de su creación y mantenimiento. Los anfibios, todo hay que decirlo, son uno de los grupos faunísticos más amenazados y afectados por el cambio climático.

A partir del cartel informativo de la laguna, la información que aporta Antonio López Hurtado, "Zárate", en su web (con un apartado dedicado a los anfibios de Moralzarzal), alguna de mis observaciones recientes y las informaciones recogidas en un foro de aficionados a los anfibios, podemos componer la riqueza de anfibios de esta laguna:
  • Sapo común (Bufo bufo)
  • Sapo corredor (Bufo calamita)
  • Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)
  • Sapo partero (Alytes obstetricans)
  • Rana común (Pelophylax perezi)
  • Ranita de San Antonio (Hyla arborea
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)
  • Tritón jaspeado (Triturus marmoratus)
  • Tritón ibérico (Lissotriton boscai)
Ejemplar joven, recién transformado, de sapo de espuelas (el espolón, negro, se pude observar en las patas traseras)
Grupo de gallipatos juveniles
Gallipato adulto

La culebra de agua (Natrix viperina) es habitual también de la laguna, y en los alrededores de la laguna se pueden observar la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y el lagarto ocelado (Lacerta lepida).
Culebra de agua
No es la laguna del Gato el único lugar que acoge esta interesante fauna. El innumerable número de canteras de granito existentes en todo el término municipal de Moralzarzal son lugares de interés para estos animalitos. Y su catalogación y protección deben ser una prioridad para los poderes públicos. 
Cantera inundada en la proximidad de la urbanización La Herradura, detrás del Mercadona, interesante también por acoger poblaciones de anfibios.
Cantera inundada en la Dehesa Vieja de Moralzarzal
Tritón jaspeado liberado en una cantera en la Dehesa Vieja de Moralzarzal
Pero todas las surgencias de agua, todas las fuentes, manantiales y arroyos son lugares de interés para los anfibios. Y en este grupo de puntos de interés no podemos dejar de citar los abrevaderos para ganado creados a partir de la reutilización de bañeras, que si bien suponen una nota discordante en el paisaje, funcionan muchas veces como interesantes microhábitat.
Abrevadero de la Dehesa Vieja de Moralzarzal

Viejas bañeras utilizadas como abrevaderos de ganado en la Ladera de Matarrubia, ya en Collado-Villalba.
Cazoleta formada sobre roca granítica, inundada con agua al principio de la primavera y llena de puestas de sapo de espuelas
Aunque poco sabemos, todavía, del origen de la laguna del Gato y su nombre tan singular, si sabemos que esta laguna es uno de los espacios naturales de interés que deberá ser recogido en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de Moralzarzal, que esperamos que pronto sea una realidad en nuestra localidad.

martes, 28 de julio de 2015

Trasmochos, pendoleros y candelabros. La poda a “horca y pendón” en la Dehesa Vieja.


En Moralzarzal, como en el resto del Sistema Central, el manejo del arbolado ha generado paisajes de alto valor cultural, testimonios de la intervención humana sobre el bosque durante siglos. En este entrada pasaré rápido por el sistema de poda del fresno (Fraxinus angustifolia) y me detendré en el del roble rebollo (Quercus pyrenaica). Ambos sistemas de poda han generado originales tipos de árboles: “cabezudos”, para el caso del fresno, y "candelabros" o “pendoleros” en el caso del rebollo.
Formas adquiridas por los robles rebollos (arriba) y los fresnos (abajo) trasmochos debido a las podas. Las figuras representan el trasmocho antes de la poda, después de la poda, y el año después de la poda. Fuente: El uso tradicional de la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra,Madrid. (ver fuentes consultadas)

Ambos tipos los podemos encontrar en nuestra querida Dehesa Vieja de Moralzarzal.

Los cabezudos son el resultado de la “poda-mocha” o “trasmoche” del fresno. Los textos antiguos dicen que esta poda se realizaba entre julio y agosto, cortando todas las ramas verdes del árbol a partir de cierta altura (5 codos castellanos, unos 2,7 metros), incluida la guía terminal, por lo que el árbol no se desarrolla en altura y emite repetidamente ramas desde el punto de corte. Esto genera un árbol con una gran cabeza, protuberancia o muñón en la parte superior, de la que volverán a salir ramas: por eso se les llama “cabezudos” en algunas localidades.

Los expertos señalan la alta productividad de este sistema de poda o desmoche: las ramas gruesas servirán para leña; las hojas y el ramaje fino, abandonado en el suelo, servirá para complementar la dieta del ganado una vez que el pasto está agostado. Además, la poda aumenta la conformación de huecos y oquedades en los árboles que son muy interesantes para la biodiversidad:  En la Comunidad de Madrid, las condiciones generales para estos aprovechamientos, “trasmoche”, establece que deberá realizarse exclusivamente en los pies de fresno que hayan sido desmochados en turnos anteriores, y que la poda se realizará entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre.

Fresnos trasmochos, o "cabezudos", a orillas del Arroyo de la Villa de Fuentidueña, en la Dehesa Vieja de Moralzarzal. Autor: Miguel A. Soto
En un estudio muy reciente sobre la evolución de los trasmochos en la Dehesa Vieja de Moralzarzal, elaborado por un estudiante de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, de los poco más de 400 trasmochos inventariados en la Dehesa Vieja, se contabilizaron 13 fresnos trasmochos muertos o en un avanzado estado de degradación, y 25 en estado medio de degradación. 

Pero dejemos los fresnos trasmochos y vayamos con una poda menos conocida, la del roble rebollo, conocida como “horca y pendón”.

Según la literatura consultada, fue la Ordenanza de 1496 de los Reyes Católicos la que inició el método del trasmocho en la Corona de Castilla: "no los cortando por el pie, salvo por rama, y dexando en ellos horca y pendón, por donde puedan tomar a criar".  La Corona de Castilla incentivó los trasmochos a partir del siglo XVI, con el fin de posibilitar la producción de maderas curvas para la construcción naval, la producción de carbón para las ferrerías y el uso ganadero de los bosques.
La horca o alero es una rama horizontal. El pendón es la rama o vástago que sale del tronco principal del árbol.

Poda a "horca y pendón", con la zona de corte señalada para obtener piezas para la construcción naval. Fuente: Los árboles trasmochos según Villarreal de Berriz.

La figura anterior procede de un blog donde se habla de esta técnica pero dirigida, no a la producción de leñas, sino a la producción de piezas especiales para construcción naval, el "corvatón". En este caso, la horca era una rama lateral paralela al suelo y el pendón una rama casi vertical, ligeramente inclinada hacia el lado contrario que la horca. A los 9 o 10 años se les sacaba del vivero para trasplantarlos en el monte, donde se protegían con matorrales espinosos. De estos árboles se obtenían los corvatones o curvatones, grandes piezas curvas, necesarias en la construcción naval de la época.
Corvatón o curvatón en el Museo Oceanográfico de Santander. Foto de J.M. Pérez de Ana de su blog Macizo del Gorbeia: http://macizodelgorbea.blogspot.com.es/2014/11/los-arboles-trasmochos-segun-villarreal.html 

Pero en zonas como el Sistema Central, donde la leña y el carbón vegetal era la demanda principal, el método de "horca y pendón" se convirtió en una forma general de señalar que debían dejar, por lo menos, una rama gruesa de la cual saliera un brote y no desmochar el árbol. Algunas Ordenanzas locales como las de Buitrago (1583) o el Sexmo segoviano de Lozoya (1568) iban más allá, obligando a dejar dos y tres aleros respectivamente.
Rebollo desmochado en la Dehesa Vieja de Moralzarzal, donde se observan las ramas horizontales y verticales fruto de los sistemas de poda destinados a la obtención de leña. Autor: Miguel A. Soto
Según estas ordenanzas, los vecinos podían obtener leñas de los robles, se permitían cortar ramas de los robles mayores, pero se obligaba a dejar "dos horcas y un pendón" o "dos aleros y un pendolero”; pero también advierten también de los excesos, limitando estas podas a los pies ya desmochados, intentando evitar que los ejemplares jóvenes fueran desmochados en edades tempranas provocando una mala conformación del árbol o su muerte: existía posibilidad de multa a quienes “cortaren la cogolla principal o descabezan y no se cría madera en los dichos montes”.


Esta regla fundamental para la pervivencia del arbolado en épocas de alta demanda de leña y carbón vegetal está extendida por gran parte del territorio ibérico. En un trabajo sobre los robles trasmochos en la provincia de Guipúzcoa, al refererirse a la venta de los montes concejiles de Motrico, realizada el 12 de marzo de 1548, se pedía trasmochar todos los árboles, “...asi los que asta agora an sido trasmochables como no trasmochables se corten por las cabezas aziendolos todos trasmochables e dexandoles bandera e pendon grande suficiente e cortandolos por alto de manera que quede sucabeza e pendon en lugar convenible para buen roble trasmochable”. De hecho, poco después, en la venta de montes concejiles llevada a cabo por Cestona en 1551, se manifestaba clarísimamente que “...el dicho desmoche se haga convenientemente quedando horca y pendon como es de uso y de costumbre...”.

Roble rebollo trasmochado y podado a horca y pendón en la Dehesa Vieja. Autor: Miguel A. Soto


En las Ley de Montes y Plantíos de 1748 se hace referencia a la manera de podar los robles para obtención de leñas. La ley advierte a los vecinos que únicamente podían aprovechar las ramas, dejando en ellas “horca y pendón por donde críen, medren y se mantengan”. Además, habla de los abusos cometidos y la mala praxis al “desmochar árboles por mitad del tronco, por cuya causa se secan o se inutilizan”. Y según el Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes, publicado en 1787, el término Horca y Pendón significa: “término perteneciente a montes, y a su conservación, y se entiende así, cuando dan en algunas partes de España facultad para cortar o podar leña de algún monte, siempre es con la condición de que quede en cada árbol de que se quede de leña horca y pendón, esto es, aquella rama madre, o principal del árbol, por la cual se entiende el pendón, y otra con ella que juntas formen una especie de horca, para que de este modo no se arruinen los árboles, y acaben los montes”.

Vemos pues que esta técnica ha sido utilizada para el aprovechamiento de leñas desde el siglo XVI hasta entrado el siglo XIX.

Pero todo indica que los robles trasmochos de nuestra Dehesa Vieja debieron vivir una evolución similar a los de la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra, cambios operados en el tratamiento del rebollo para obtención de leñas durante el siglo XX:


Al roble se les cortaba la guía principal a una altura que dependía de los medios y pericia de cada vecino, empezando a considerarse un "roble joven". A partir de entonces los robles se "desmoñaban", operación que consistía en dejar varias ramas más o menos horizontales y de corta longitud que salían del fuste del árbol y cuyos brotes eran cortados cuando llegaba el turno. De estas ramas, denominadas "pezones" o "pezoneras", surgían numerosos rebrotes o "renovizos", de los cuales se dejaba uno, ni muy fino ni muy grueso, de orientación preferentemente vertical, con lo que se favorecía la nueva brotación. En la siguiente poda se cortaba la rama reservada en la poda anterior en cada "pezón", para que ésta no cogiese demasiado "vicio", es decir para que no adquiriera un diámetro demasiado grande, estableciéndose un límite en torno a los 10 cm. Si la rama reservada superaba este diámetro se dificultaba el desarrollo de nuevos brotes. Una vez realizada la poda se volvía a guardar otra rama vertical. Con el tiempo los robles adquirían formas variadas, desde árboles con una sola cruz con varios pezones, a árboles con los pezones repartidos en varios pisos. En general se tendía a formar una copa con ramas horizontales compensadas, dándole al árbol un reparto equilibrado de las cargas.
Roble rebollo en la Dehesa Vieja. Según la descripción anterior, a partir del desmocho surgen ramas horizontales, "pezones" o "pezoneras", desde las que surgen "renovizos" verticales. Autor: Miguel A. Soto.

En google he encontrado una definición que resume todo lo dicho hasta ahora y se ajusta mejor a lo que actualmente podemos ver en nuestra Dehesa Vieja:
Horca y Pendón, dícese de aquella poda que se realiza desmochando el árbol, dejando sólo unas cuantas ramas grandes ahorquilladas (tres o cuatro es lo normal) y otras sencillas. Con el tiempo el árbol adquiere la forma de un gran candelabro, siendo el objeto de esta poda conseguir una copa amplia, redondeada, muy iluminada y por lo tanto potencialmente productora de mucho fruto.
Trasmocho de roble en la Dehesa Vieja. El desmoche ha provocado una protuberancia como mecanismo de defensa del árbol ante el corte. Autor: Miguel A. Soto.

En la Dehesa Vieja de Moralzarzal es necesario mantener la cultura del trasmocho del fresno para la conservación del paisaje tradicional y su función forestal y ganadera, y también sería necesario la poda de la escasa docena de robles candelabro que existen, siempre siguiendo el método tradicional que ha conformado estos árboles singulares.

Los riesgos de no hacerlo han sido señalados en otras localidades próximas. En la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra, aunque los robles son más viejos, “el resultado es que las ramas, provenientes de brotes adventicios situados en los pezones, crecen excesivamente corriendo el riesgo de desgajarse por el viento, la nieve o el peso propio. A partir de las heridas realizadas con las podas se producen pudriciones que, de no eliminar la rama afectada, se introducen progresivamente hasta llegar al tronco. Cuando los árboles están muy debilitados el embate del viento los derriba”.
Rebollo trasmochado en la Dehesa Vieja en la que se observa el descuaje de una de las ramas horizontales, provocado probablemente por el excesivo peso de la rama. Autor: Miguel Á. Soto

Rama caída de un fresno trasmocho. Autor: Miguel Á. Soto


La literatura científica habla de la desaparición o envejecimiento de estos árboles por la falta de las podas necesarias. Pero la ejecución de estas podas necesita manos expertas y una atenta dirección de los trabajos bajo criterios claros de mantenimiento del sistema de poda tradicional.

Acabemos este post con una sentencia de uno de los trabajos consultados y que queremos hacer nuestra: “Estos árboles, como ocurre en el caso de los monumentos artísticos y arquitectónicos, deberían ser preservados y cuidados como lo que son, verdaderos monumentos biológicos, testigos mudos de una época histórica irrecuperable”.

Por tanto, además del mantenimiento de las podas tradicionales, propongo la inclusión de los robles candelabro o pendoleros de la Dehesa Vieja en el futuro Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de Moralzarzal, catálogo que, por cierto, todos los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid deberían haber elaborado hace ya tiempo.

Otras entradas relacionadas:





Fuentes:

Allende Álvarez, F., Gómez Mediavilla, G., López Estébanez, N.y Sobrino García, J. 2013. Podas y trasmochos en las ordenanzas forestales del Sistema Central Español y su impronta en el paisaje forestal actual. Actas del IV Encuentro de Historia Forestal. Cuad. Soc. Esp. Cienc. For. 38 (2013).


Aragón Ruano, A. 2009. Los robles trasmochos guiados o Ipinabarros: una apuesta sostenible de futuro para una técnica forestal olvidada. Actas de la III Reunión sobre Historia Forestal . Cuad. Soc. Esp. Cienc. For. 30: 137-142 (2009).

Pardo Navarro, F., Martín Jiménez, E., Gil Sánchez, L. 2003. El uso tradicional de la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra (Madrid): efectos sobre la vegetación a corto y largo plazo. Actas de la II Reunión sobre Historia Forestal. Cuad. Soc. Esp. Cien. For. 16: 173-178 (2003) .

López Marcos, J.E. 2015. Dinámicas de la vegetación en montes trasmochados: las fresnedas. Trabajo de fin de grado de Geografía y Ordenación del territorio.Curso 2014/2015. Inédito.

Pérez de Ana, J.M. Los árboles trasmochos según Villarreal de Berriz. En Blog Macizo de Gorbea: http://macizodelgorbea.blogspot.com.es/2014/11/los-arboles-trasmochos-segun-villarreal.html

Pérez de Ana, J.M. El origen de los árboles trasmochos. En Blog Macizo de Gorbea: http://www.macizodelgorbea.blogspot.com.es/2014/11/el-origen-de-los-arboles-trasmochos.html.

De Terreros y Pando, E. 1787. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana.















martes, 5 de mayo de 2015

De Moralzarzal a Mauthausen


Esta es una historia que es imposible contar, pero que está prohibido callarse
Stéphane Hessel, superviviente del campo de Buchenwald.

Melchor Antuñano Montalvo nació en Moralzarzal el 25 de abril de 1907, siendo el mayor de los 8 hijos del matrimonio formado por Antolín Antuñano Olazábal y Luisa Montalvo Domínguez. Su abuelo, el padre de Antolín, fue Melchor Antuñano Martínez, alcalde de Moralzarzal en 1897, 1899, 1917 y 1923. Melchor vivió en Moralzarzal hasta los 14 años, momento en que se fue a Madrid para trabajar en la tienda de vajillas que su tío tenía en la calle Concepción Arenal.

Valentina Damiana Martín Rodríguez nació en Madrid el 14 de febrero de 1908, y era también la mayor de 6 hermanos (Damiana, Carlos, Milagros, Hipólito, Aurelia y Santiago).

Melchor venía asiduamente a Moralzarzal, donde tenía familia. Damiana venía también frecuentemente a Moralzarzal donde vivían sus tías.

Melchor y Damiana se conocen durante las fiestas de Moralzarzal. Se casan en la Parroquia de Nuestra Señora de los Angeles en la calle Bravo Murillo, un 21 de abril de 1934.
Melchor y Damiana. Foto cedida por la hermana de Melchor, Mª Carmen Antuñano Montalvo
Damiana y Melchor tuvieron 3 hijos: María del Carmen, a quién Melchor llamaba cariñosamente Mary, nacida el 29/01/1935; Mª Dolores, Loli, nacida el 26 de marzo de 1936; y Melchor, que nace el 30 de noviembre de 1937.


Melchor deja la tienda de su tío en ingresa en el Cuerpo de Carabineros años antes de comenzar la Guerra Civil. Procede de una familia de tradición Carlista, pero cuando en julio de 1936 se produce el alzamiento militar, Melchor está con el gobierno republicano. 

En noviembre de 1936, tras una pequeña instrucción en Alcázar de San Juan, el batallón de Melchor del Cuerpo de Carabineros se integra en la III Brigada Mixta, entrando en combate en Las Rozas en noviembre de 1936 y más tarde en Pozuelo, en enero de 1937.


Los últimos días de febrero de 1937 serán posiblemente los últimos en que Melchor y Damiana estén juntos, momento en el que es engendrado su hijo Melchor. El avance de las tropas de Franco y el curso de la contienda le llevan a combatir en Brunete (julio de 1937), en el frente de Aragón (marzo de 1938) y en la batalla del Ebro (junio de 1938). Según algunos familiares, Melchor es herido en Amposta y consigue comunicarse con su familia desde un hospital de Barcelona.

Acabada la guerra, tras la caída de Cataluña, Melchor cruzará la frontera francesa entre febrero y marzo de 1939, siguiendo el mismo destino que el medio millón de combatientes y civiles que se exiliaron a Francia tras la derrota. El recibimiento en Francia fue muy duro: los refugiados fueron internados en diversos campos de concentración: Argelès-sur-Mer, Le Vernet d'Ariège, Septfonds, etc.

Melchor recala en el Campo de Saint Cyprien-Barcarès, campo que en junio de 1939 albergaba más de 140.000 refugiados.
Refugiados españoles en los campos de concentració de Saint Cyprien, Francia. Foto: http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/09/refugiados-sin-refugio-algunos-hombres.html

Tras estas alambradas que rodean las playas de Barcarés, Melchor escribe a su mujer Damiana, a quién llama cariñosamente “Dami”. Aunque Melchor enviaría alguna carta con anterioridad, la primera carta que obra en poder de sus descendientes está fechada el 16 de agosto de 1939, carta en la que Melchor no se detiene en detalles sobre el hacinamiento en el que viven o el trato que reciben de las autoridades francesas.

Melchor contará en estos meses con el apoyo de su tía Joaquina, tía de Damiana, que junto con su marido Ramón abandonaron España en los primeros días de la guerra. Joaquina le mantiene informado, le proporciona sellos, comida y ropa.  También le asesora en los trámites para solicitar que le dejen vivir con su familia en Francia. A través de tía Joaquína, Melchor recibe carta de Dami, de su hermana Olvido y de sus padres, y sabrá que su hija Mary ha pasado parte del verano en casa de los padres de Dami. También sabrá de la boda de Carmen, su hermana, y preguntará o recibirá recado sobre la situación o el destino de otros refugiados que son buscados por sus familiares de Moralzarzal.

A Melchor, como al resto de refugiados, le permitieron reagruparse por afinidades personales o políticas. Así, Melchor escribe el 17 de octubre desde Saint Cyprien, donde comparte suerte con varios amigos. Sin embargo, de su cuñado Hipólito no ha podido averiguar nada. También contesta a los recados y requerimientos de información que le solicita Dami. Melchor, a su vez, pregunta por el paradero de amigos y compañeros de los que no tiene noticia.

Detalle de la carta de Melchor Antuñano desde el campo de St. Cyprien , en Francia, el 17/10/1939.
Las cartas entre Melchor y su esposa dejan entrever la difícil situación del Madrid de la postguerra, no menos dura que la del frío invierno en los campos de refugiados del Sur de Francia. Dami está sola, con tres hijos pequeños, en una España hambrienta y devastada tras la guerra, con noticias de consejos de guerra, fusilamientos, penas de cárcel y venganzas.

Durante este periodo se produce un hecho decisivo que torcerá aún más el destino de Melchor y Damiana. Hitler invade Polonia en septiembre de 1939, y Francia e Inglaterra declaran la guerra a Alemania. Ha estallado la II Guerra Mundial y Francia empieza a prepararse para un posible ataque alemán.

En este nuevo escenario, a finales de 1939 el Gobierno Francés ofrece a los soldados republicanos tres opciones: el retorno a España, integrarse en su ejército (la Legión Extranjera, con destino Argel) o formar parte de las Compañías de Trabajo para preparar la defensa de Francia.

Melchor, como una gran parte de ex-combatientes, decide permanecer en Francia y colaborar en la defensa de Francia ante las amenazas del III Reich.

Melchor volverá a escribir a Dami el 17 de enero de 1940 desde Cassel, en el departamento de Nord, en la misma frontera con Bélgica. Cuando escribe esas líneas, Melchor forma junto con otros 200 españoles la 118 Compañía de Trabajo y su situación había mejorado respecto a la que tenían en los campos de refugiados, con vestimenta y alimentación suficientes. Su trabajo, de lunes a sábado estaba pésimamente remunerado pero los domingos libraba y podía escribir a su familia.
 

Detalle del remite de la carta de Melchor Antuñano desde Cassel, al Norte de Francia, cuando está integrado en la 118 Compañía de Trabajo

Las cartas de Melchor a Damiana durante los primeros meses de 1940 reflejan la dimensión del drama. Soledad, separación y el deseo constante de Melchor de saber de sus hijos y seres queridos: se acuerda de los cumpleaños de su hijas e hijo (Mary, Loli y Melchor) y demanda más noticias para sobrellevar la situación: “(…) cuéntame muchas cosas de nuestros hijos y dime la verdad de cómo sigues tú. Si Mary siguen tan aplicada, hazla que me escriba muchas cosas…”, “Dami, después de la desgracia de tener que estar como estamos, no puedes figurarte la suerte que es poder estar a su lado (de sus hijos). Con sus caricias a veces te harán olvidar tantas penas, por eso te digo que cuando me escribas me cuentes muchas cosas, que por lo menos mientras las leo olvido todo”.

Y el contenido de las últimas cartas entre ambos deja entrever las necesidades y dificultades de Dami en España.
El 5 de mayo, días antes del ataque alemán a Bélgica, Melchor explica, ante el requerimiento de Dami, los pocos ingresos procedentes de su colaboración con el Estado Francés: “tengo la comida y tengo suficiente para conseguir mantenerme y esperar que llegue el día tan deseado de poder estar a tu lado”.

Mientras trabaja para preparar las defensas francesas, Melchor alimenta la idea de una pronta repatriación y reunión con su esposa Dami. En la carta que el 19 de febrero le explica que no le han concedido la repatriación y que tampoco ha conseguido que le dejen vivir con la tía Joaquina. El 10 de marzo cuenta que las autoridades francesas le han interrogado y que ha firmado la solicitud de repatriación, aunque reconoce que “no sé qué es lo que piensa hacer esta gente con nosotros”. Melchor en todo momento manda mensajes de esperanza a su esposa y anuncia su inminente vuelta a casa. Las cartas del 16 y 24 de marzo continúan hablando de la inminente repatriación. En la carta de 4 de abril comunica que ya tiene solicitada la repatriación, y que espera volver a casa pronto. El 1 de abril, además de avisar a Dami que saldrá esa misma semana, le envía una foto “para que le reconozca”, vestido con un traje enviado por la tía Joaquina.

Pero Melchor había escrito el 24 de marzo que “los chicos de la tía Joaquina han sido movilizados, así como el marido de Carmen”. Al final de la primavera de 1940, Francia espera el inminente ataque alemán.

Pese a este contexto pre-bélico, los mensajes del Estado Francés no hacían más que crear falsas expectativas entre los españoles que como Melchor pensaban a finales de marzo de 1940 que los trámites y papeleos con las autoridades francesas les servirían para algo. El 29 de marzo, José Araque Jiménez (compañero de Melchor en la 18 Compañía), escribe desde Cassel a sus padres y les comunica “he recibido los avales (…) que era lo único que me hacía falta para poder marchar pues creo que marcharé muy pronto pues en la primera expedición que salga marcharé para España”.

Pero Melchor no volverá a soñar con la repatriación. El 10 de mayo las tropas de Hitler invaden Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos y, en los primeros días de junio de 1940, destrozan las líneas de defensa francesas en las que los soldados españoles han estado trabajando.

Melchor y su 118 Compañía de Trabajo son los primeros en recibir el impacto de la ofensiva. Melchor será capturado el 4 de junio y otros 40.000 españoles integrados en las Compañías de Trabajo serán hechos prisioneros en estas y las siguientes semanas.

Una vez detenidos, el Gobierno Alemán les niega su condición de militares siendo considerados “prisioneros políticos”. Melchor y el resto de prisioneros españoles son deportados a campos de concentración conocidos como Stalags. Melchor, con el nº de prisionero 36.283, es llevado al Stalag VIII C, en Sager-Bezeichnung (Polonia), un campo construido originalmente para los prisioneros polacos tras la ofensiva alemana de septiembre de 1939. Desde este Stalag consigue enviar el 26 de junio una carta a Dami, a la casa de los padres de ella, en la calle Ávila. Hasta donde sabemos, ésta será la última noticia que tenga Dami de Melchor.

Detalle de la carta que Melchor manda a Damiana desde el Stalag VIII C, el 26 de junio de 1940.
Las autoridades alemanas debieron reagrupar a los prisioneros según su nacionalidad, ya que los registros existentes sobre el paso de Melchor Antuñano por estos campos de concentración le situaban en el Stalag XII-D, en Trier (Alemania), donde llegará posiblemente en octubre de 1940 y donde estará apenas dos meses.

Ya en Alemania, la última estación del vía crucis de Melchor será Mauthausen, campo al que fueron enviados la mayor parte de prisioneros españoles entre agosto de 1940 y diciembre de 1941. Melchor realizará este viaje el 25 de enero de 1941, con el número de prisionero 3241. Junto con Melchor viajarán 1132 españoles en dos convoyes de vagones para ganado, en un viaje que durará dos días.

"El Convoy de los 927", reportaje producido por TV3 y emitido en La2, sobre los españoles en Mauthausen (55')

El hacinamiento y la vejación durante este transporte es un adelanto de lo que le espera. Melchor llega a Mauthausen, un grupo de campos de concentración situados en torno a la pequeña localidad de Mauthausen, en Austria, aproximadamente a 20 km de Linz. A partir de este campo, Mauthausen, se crearía uno de los complejos de campos de concentración más grandes del III Reich.
Mapa de Mauthausen. Fuente: http://deportados.es/hechos-mauthausen
Precisamente a principios de 1941, los nazis calificaron a Mauthausen como el único campo de categoría III, la categoría reservada a los campos con el régimen más duro. Según el decreto oficial, Mauthausen estaba reservado a los prisioneros "culpables de acusaciones realmente graves, incorregibles, asociales y convictos por causas criminales, es decir, gente en custodia preventiva, con pocas probabilidades de poder ser reeducada". Los internos así denominados eran sometidos acondiciones inhumanas, incluida el trabajo en la famosa cantera de Mauthausen donde tenían que subir pesados bloques de piedra por los 186 escalones, conocida como la "escalera de la muerte".

Pensada para exprimir las últimas fuerzas de los prisioneros como mano de obra esclava, Mauthausen era una de las herramientas diseñada por el nazismo para llevar a cabo la “solución final”, el exterminio de judíos, gitanos, comunistas, enfermos mentales, incapacitados, homosexuales…una de las páginas negras del siglo XX, una de las mayores vergüenzas de la humanidad. En la puerta de entrada de Mauthausen un cartel rezaba “Vosotros que entráis, dejad aquí toda esperanza”.

Al llegar, Melchor y el resto de españoles reciben un triángulo azul con la S de Spanier (español en alemán). Dado que Franco negaba la existencia de españoles más allá de las fronteras, los españoles fueron considerados “apátridas”.

Triángulo azul con la S de spanier, cosido en el uniforme del campo de Mauthausen
Sin patria, sin retorno y sin esperanza, Melchor viviría este último año de su vida con sus fuerzas físicas y psicológicas mermadas por un ambiente inhumano provocado por el trabajo forzado, los malos tratos, la humillación, el régimen alimentario deficiente y la insalubridad. Aunque no contemos con el testimonio de Melchor, otro sobreviviente, Stéphane Hessel, ha sintetizado su experiencia en estos campos: “no es fácil describir ese progresivo envilecimiento, insidioso, casi irreversible, del hombre concentrado que se convierte en lobo para sobrevivir, en quimérico para seguir cuerdo”.
Prisioneros del campo de concentración de Mauthausen. Fuente: http://periodismohumano.com/sociedad/memoria/nunca-mas.html
Periódicamente, los prisioneros integrados en el sistema del campo de Mauthausen eran sometidos a una selección. Aquellos prisioneros a quienes los nazis juzgaban demasiado débiles o enfermos para trabajar eran separados de los demás y asesinados en las cámaras de gas. Los médicos del campo que actuaban en la enfermería utilizaban inyecciones de fenol para matar a los pacientes demasiado débiles para moverse.

Mientras, en España, el padre de Melchor fallece el 16 de marzo de 1941 a los 51 años de edad. La familia intenta ponerse en contacto con él a través de la Cruz Roja Internacional y le envían una carta firmada por todos sus allegados, exceptuando su padre. De esta forma, su familia quiere comunicar a Melchor la fatal noticia. Pero nunca sabrán si Melchor ha recibido el mensaje.

Dentro del complejo de campos de Mauthausen, uno de ellos, Gusen, era considerado el “matadero de Mauthausen”, una “fábrica de cadáveres”. Durante el otoño de 1941 la mayor parte de los fallecidos en Gusen fueron españoles. De entre los 7.200 españoles que pasaron por Mauthausen, casi 5.000 españoles murieron en Gusen.

Gusen, "el matadero", donde fallece Melchor Antuñano Montalvo en diciembre de 1941.
Melchor Antuñano Montalvo muere en Gusen (fusilado, sumergido en agua helada, gaseado o víctima del tifus o la tuberculosis) el 19 de diciembre de 1941.

El campo de concentración de Mathausen es liberado por fuerzas americanas el 5 de mayo de 1945, días antes de la caída de Berlin.


Pancarta de bienvenida de los republicanos españoles a la fuerzas estadounidenses de la II División del General Patton: "los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras"

Finalizada la II Guerra Mundial, los sobrevivientes españoles de Mauthausen empezarán el retorno; y se empezará a conocer el horror de los campos nazis. Pero Damiana y sus hijos esperarán en vano.

Tendrán que esperar más de una década hasta tener la confirmación de lo que ya suponen. El 14 de julio de 1966, el Ministerio de Justicia de España reconoce oficialmente que Melchor ha muerto en Gusen-Mauthausen, el 19 de diciembre de 1941, emitiendo un documento “para indemnización a víctimas españolas en campos de concentración nacionalsocialistas”.

Dami vivirá con su hija Mary en la calle Maudes de Madrid, pero vendrá asiduamente a Moralzarzal, hasta su fallecimiento el 12 de julio de 2002. Desde entonces, su hija Mary se establece permanentemente en Moralzarzal. Su hija Loli vive en Ávila y su hijo Melchor falleció en Collado-Villalba en abril de 2013.

Nota del autor: Más de tres años después de leer las cartas de Melchor a Damiana, y tras sucesivas conversaciones y esperas respetuosas con los familiares, esta entrada se publica el 5 de mayo de 2015,cuando se cumplen 70 años de la liberación del campo de Mauthausen. Sus familiares, finalmente, han accedido a la publicación de esta historia, para que la memoria de Melchor no sea ignorada por más tiempo. Para que,aunque seamos incapaces de contar tanto dolor y sufrimiento, al menos no seamos cómplices del olvido.

Agradecimientos: Esta historia no se habría escrito sin el consentimiento ni la colaboración de los descendientes de Melchor Antuñano Montalvo, en especial su hija Mary Antuñano Martín, su hermana Mª Luisa Antuñano Montalvo y su hijo Melchor, ya fallecido. Y a la nieta de Melchor, Marta Antuñano Fernández.Les agradezco su confianza y su disponibilidad a la hora de hablar y compartir la correspondencia familiar. Gracias también a Alberto Martín Mansilla quién ha colaborado en la búsqueda de datos, clarificando muchos aspectos de la vida militar de Melchor, y facilitando también las gestiones con su familia. Y a Roberto Cano, por el mismo motivo. Gracias también a Antonio “Zárate” por los datos extraídos del Archivo de la Iglesia Parroquial de Moralzarzal.



Fuentes para la elaboración de este post:

martes, 28 de abril de 2015

8 apellidos cebolleros

¿Quienes son de Moralzarzal? ¿quienes no lo son?

Dentro-fuera: las cosas no siempre son tan fáciles como las explican Epi y Blas, los personajes de Barrio Sésamo.


No, no es tan fácil. En Moralzarzal, "de toda la vida", existen "los del pueblo" y los "veraneantes", (socios "ambulantes" se llamaban en SORCAS). Los veraneantes eran de alquiler o con casa, pero solo residían en Moralzarzal en verano y los fines de semana.
Veraneantes en la calle de la Iglesia en 1954
Pero mucho ha cambiado la realidad desde la bucólica imagen que retrataba el artículo publicado en el diario ABC allá por 1987: ¿donde encontrar un lugar tranquilo, cordial, simpatiquísimo y fresquito como este?
ABC, 29/08/1987. El periodista diferencia entre nativos y veraneantes, siendo alcalde Narciso López González.
Pero los veraneantes, o sus hijos, empezaron a quedarse todo el año. El pueblo empezó a crecer, llegó el boom de la construcción y "nativos y forasteros" empezaron a compartir el espacio vital todo el año.

Ante esta llegada de forasteros (con sus modas, hábitos y maneras urbanas), y de manera similar a la mayoría del mundo rural, la población nativa ha desarrollado un mecanismo de auto-defensa, una especie de sentimiento de pertenencia, arraigo o auto-proclamación que busca mantener la difusa diferencia entre los ciudadanos que son del pueblo y los que son "de fuera", independientemente de que ambos colectivos estén empadronados y paguen impuestos de igual forma.

Y este sentimiento de reivindicación de las costumbres e historia local, que en Moralzarzal podríamos llamar "cebollismo", deriva en algunas actitudes que recuerdan a los nacionalismos excluyentes. El mayor ideólogo de este nacionalismo cebollero fue el anterior alcalde, Jose Mª Moreno. Este señor ha llenado la legislatura que ahora acaba de declaraciones en diversos medios de comunicación de la sierra donde la expresión “los de fuera” ha servido como argumento para desautorizar a quienes disienten con los proyectos del equipo municipal o denuncian al ayuntamiento por incumplir la ley.

Pero este no es asunto que nos ocupa, aunque bien sirve para introducirlo. Nuestra pregunta es: ¿quienes son del pueblo?

Para algunos, ser cebollero, auténticamente cebollero, querer realmente a Moralzarzal... está solo en manos de los habitantes que viven en el pueblo desde su infancia, lo que entienden las cosas del pueblo, los de toda la vida... Permítanme la parodia, “los que tienen 8 apellidos cebolleros”.

¿Pero cuales son los apellidos cebolleros? Dura tarea nos hemos propuesto, pero el objetivo lo merece.

Vamos a remontarnos 3 generaciones atrás. Comencemos en 1900. Moralzarzal es, a principios del siglo XX, un municipio de 700 habitantes dedicados a la agricultura, la ganadería y la cantería. Esta última actividad cuenta con el Ferrocarril de vía estrecha que conecta las canteras de El Berrocal con la estación de Villalba. Los manantiales de aguas minero-medicinales que han dado fama al pueblo en el siglo XIX, La Fe y La Fe Perseverante, están cerrados, y tardará todavía algunos años en abrirse el proyecto de manantial y casa de baños del Portillo de La Mina.

Según el Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de España, 1900”, los cargos y oficios oficiales en el pueblo son los siguientes: Alcalde, Ramón González; Secretario, Maximino Sánchez; Juez Municipal, Gabino Bordón; Fiscal, Alfredo Somacarrera; Secretario, Maximino Sánchez; Párroco, Remigio Muñoz; Profesor, Francisco Ovejero; Profesora, Ricarda Hernández; Constructor de carros, Gabino Bordón y José Bordón; Comestibles, Aniceto González, Manuel López, Jacinto Morales y Vicente Morales; Tratantes de ganado vacuno, Pedro Baonza y Vicente Martínez; Molino de Harinas, Herederos de Raimundo Martin; Herreros, Valentín Alcó y León Mansilla; Fábrica de Jabón, Melchor Antuñano; Médico, Eduardo López de Saá; Notario, Ángel González; Posaderos, Pablo González y León Mansilla; Tiendas de Quincalla, Eugenio Estevez y Eustasio Estevez; Tejidos, Melchor Antuñano y Herederos de Juan Revuelta.

Demos un salto hasta junio 1919, y utilicemos ahora como fuente la web de Antonio “Zárate” (www.conocermoralzarzal.es). En este año, un actor cómico de nombre Ricardo Ripoll (quizás uno de los primeros veraneantes en Moralzarzal) dirige una obra de teatro que será representada en en el “Salón de La Pajera” por vecinos y veraneantes de esta localidad. Este es el plantel de actores por orden alfabético: Concha Benito, María Benito, Tomasa Gómez, Encarna Landáburu, Josefina López, Luisa Maya, Cándida Somacarrera, Luis González, Nemesio González, Feliciano González, Anastasio Hernando, Manolo Mansilla, Teodoro Pérez, Maximino Sánchez y Nemesio Landáburu.


Ya sabemos los apellidos de los cargos oficiales, de algunos artesanos y del sector servicios, de los que gustaban del teatro.....¿y quienes jugaban al fútbol?

Equipo de fútbol local, en los años 30: Pepe Cuena González, Pedro Prados Morales, Esteban Balandin Cuena, Gabriel López Antuñano, Luis Cuena González, Natalio Reguera Balandín, Emilio Cuena González, Cayo Segovia Alcón, Félix Estevez, Eladio Hernándo González y Justo González. Foto: Libro "Moralzarzal. Imágenes en el recuerdo". 
Si, ya lo habrán notado....van ganando los "González", seguidos de lejos por los Balandín, Segovia, Antuñano, López, Mansilla, Estevez, Cuena, Prados....

Pero sigamos. Entre 1920 y 1922 fueron responsables de la Junta Directiva del SORCAS los siguientes vecinos: Melchor González, Adolfo González, Marceliano Vidal, Francisco Sánchez, Florencio Balandín, Luis González Prados, Macario Segovia, Julio Morato, Demetrio Segovia y Julio Segovia.

Siguiendo con los miembros del SORCAS, fiel reflejo de la sociedad cebollera, el libro de socios (138 nada menos) de esta asociación en 1929, está liderada por los siguientes nombres: Braulio Balandín, Pablo González, Ramón Sanz, Ángel Estevez y Andrés Segovia.

Tirando de nuevo de la web de Antonio Zárate, vemos que en el año 1949, cuando Maximino Sánchez empieza a construir chalets en la Colonia del Carmen (calle Cañada y zona de Navafría) emplea en la construcción a muchos vecinos del pueblo, a saber: Ángel Segovia, Eugenio González, Gregorio Soriano, Mariano González, Cayo Segovia, José Lorenzo, Luis Palomo, José Sevillano, Adrian Guillen, José ¿? Díaz, Fidel Sanz, Julio Segovia, Mariano Hernández y Eusebio González.

También después de la guerra civil, las personas dedicadas a la cantería, actividad de gran tradición en Moralzarzal, son también ilustrativas de los apellidos más arraigados en nuestra localidad. Trabajaron en las canteras de El Berrocal o tuvieron talleres de piedra en los alrededores del pueblo gentes como: Celedonio Balandín, Luis Cuena, Petronilo Soriano, Andrés y Esteban González, Primitivo González, Eladio Hernández, Alfonso Segovia, Vicente Guillén, Justo García, Mateo López, Andrés González Prados, Fermín Segovia, Justo González.

Vayamos con las familas ganaderas, y vuelta una vez más al trabajo de Antonio Zárate. En la segunda mitad del siglo XX tuvieron rebaños de ganado ovino en Moralzarzal cebolleros como Manuel López Antuñano, Ramón González Berrocal, Tomás Sepúlveda, Pedro y Bernardino Moreno Álvarez, Gregorio y Modesto Soriano Morales, Pedro Escribano García, Ramón Palomino González, los hermanos González Taillet, Rufino Estévez Balandín, Vicente Balandín Muñoz, Pedro y Felipe García Herrero, Aquilino González De la Cruz, Gil de la Fuente Hernández, los hermanos González Sanz, Pablo, Jacinto y Edelmiro Martín Vaquero, Manuel López Sastre, etc, etc.

El fútbol, el deporte rey, nuevamente fuente de información. En 1967 se funda el Moralzarzal Club de Fútbol, cuando los aficionados a este deporte deciden formar una asociación y formalizar así el equipo que jugaba en la localidad. El equipo se llamó San Miguel Arcángel, patrón de la localidad, y adoptó el escudo heráldico de los Orellana Chaves, que por entonces todavía se encontraba incrustado en el púlpito de la Iglesia. El escudo, por cierto, lo adaptó y pintó Ricardo Segovia, siendo Alcalde Vicente López.
Escudo del C.F. de Moralzarzal, versión libre del escudo heráldico de los Orellana Chaves que estuvo esculpido en el púlpito de la Iglesia de San Miguel Arcángel.

Su primera Junta Directiva estaba formada por los siguientes cebolleros: Vicente López Barbero, Amancio Albertos Merino, José Contreras, Emilio Segovia Aparicio, Tomás Navas Sanz, Mariano González, Bernardo López González, Teodoro González González, Andrés Segovia Morato, Ricardo Segovia Aparicio, Julio Estevez Segovia, Julio Segovia Morato y Francisco Morato.

Desde su fundación hasta finales de los años 80, antes del boom urbanístico en Moralzarzal, los presidentes de este club han sido Vicente López, Amancio Albertos, Raul Estevez, Jesús González y José Luis Estevez.

Podríamos seguir recabando información, pero no obtendríamos resultados muy diferentes.
Los apellidos 100 % cebolleros ya se los pueden imaginar: el apellido González gana por goleada, seguido por Segovia, López, Balandín, Estevez, Sanz, Martín y Sánchez. Si usted tiene alguno de estos apellidos, es cebollero cebollero. Pero también lo es, pero un poco menos, si se apellida, Morato, Soriano, García, Morales, Cuena, Hernández, Antuñano, Mansilla, Bordón, Benito, Somacarrera, Aparicio, Albertos, Guillén, Alvarez, Moreno, Alcón, Reguera o Prados.

Alguien dirá, y no le faltará razón, que faltan los apellidos Berrocal, Maya, Domínguez, etc. O que los Solano y Taillet, aunque veraneantes, llevan varias generaciones en el pueblo. Pero en algún punto había que hacer el corte y el listado se ha elaborado por riguroso orden. Los auténticos 8 apellidos cebolleros hay que cogerlos en el párrafo anterior.

También alguien podrá decir, también con mucha razón, que algunos de estos apellidos se encuentran entre los apellidos más frecuentes en España. Es cierto, los apellidos más comunes en nuestro país son, por este orden, García, López, Pérez, González y Sánchez. El apellido Martín ocupa el puesto décimo, Moreno el 18 y Sanz el 24. El caso del apellido Martín, por ejemplo, ocupa el segundo puesto en las provincias de Avila y Segovia, y el séptimo en Madrid.

En fin, veamos en cualquier caso como ha influido en la vida local ¿tiene algo que ver la genealogía en la configuración de las candidaturas electorales del partido que gobierna el ayuntamiento desde 1995?

Composición del anterior equipo municipal: José María Moreno Martín, Ángeles Jiménez Verdejo, Begoña Segovia Domínguez, Aurelio González García, Roberto Castro Diezma, Mª del Mar Reguera Balandín, Esther Sanz Gil, José Manuel Soriano Garcés, Javier Martín Pascual e Ignacio Melero González.
El anterior equipo municipal, 85% cebollero
Aunque puede que alguno de estos concejales no proceda de un linaje 100% cebollero (el alcade era originario de Ávila), no debería sorprendernos que de los 10 concejales del PP en la anterior legislatura, ocho eran poseedores de uno o varios apellidos cebolleros. El cebollismo gobierna, algo obvio ya que son ellos "los que entienden las cosas del pueblo". Claro como el agua, aunque habrá quien maliciosamente especule sobre la relación entre las relaciones familiares, el clientelismo político y la tendencia de voto.

Una última reflexión sobre el cebollismo. En 1995, la población de Moralzarzal era de 3.321 vecinos (cebolleros... cebolleros). En los últimos 20 años la población se ha multiplicado por 4, y en 2014 eramos 13.221 habitantes. 
Evolución del número de habitantes en Moralzarzal, 1900-2014
Así que "los de fuera” son ahora mayoría. !Cielos¡

El pasado 24 de mayo de 2015, TODOS los vecinos de Moralzarzal, con o sin apellidos cebolleros, eligieron a los 17 concejales que tienen que representarlos en el pleno municipal. 

Y el resultado ha sido una muestra de la voluntad de superar el binomio dentro-fuera y otras memeces. Y está siendo una muy buena oportunidad para ver reflejada la realidad de la población de Moralzarzal en la composición del pleno municipal y en el reparto del poder local.