martes, 5 de mayo de 2015

De Moralzarzal a Mauthausen


Esta es una historia que es imposible contar, pero que está prohibido callarse
Stéphane Hessel, superviviente del campo de Buchenwald.

Melchor Antuñano Montalvo nació en Moralzarzal el 25 de abril de 1907, siendo el mayor de los 8 hijos del matrimonio formado por Antolín Antuñano Olazábal y Luisa Montalvo Domínguez. Su abuelo, el padre de Antolín, fue Melchor Antuñano Martínez, alcalde de Moralzarzal en 1897, 1899, 1917 y 1923. Melchor vivió en Moralzarzal hasta los 14 años, momento en que se fue a Madrid para trabajar en la tienda de vajillas que su tío tenía en la calle Concepción Arenal.

Valentina Damiana Martín Rodríguez nació en Madrid el 14 de febrero de 1908, y era también la mayor de 6 hermanos (Damiana, Carlos, Milagros, Hipólito, Aurelia y Santiago).

Melchor venía asiduamente a Moralzarzal, donde tenía familia. Damiana venía también frecuentemente a Moralzarzal donde vivían sus tías.

Melchor y Damiana se conocen durante las fiestas de Moralzarzal. Se casan en la Parroquia de Nuestra Señora de los Angeles en la calle Bravo Murillo, un 21 de abril de 1934.
Melchor y Damiana. Foto cedida por la hermana de Melchor, Mª Carmen Antuñano Montalvo
Damiana y Melchor tuvieron 3 hijos: María del Carmen, a quién Melchor llamaba cariñosamente Mary, nacida el 29/01/1935; Mª Dolores, Loli, nacida el 26 de marzo de 1936; y Melchor, que nace el 30 de noviembre de 1937.


Melchor deja la tienda de su tío en ingresa en el Cuerpo de Carabineros años antes de comenzar la Guerra Civil. Procede de una familia de tradición Carlista, pero cuando en julio de 1936 se produce el alzamiento militar, Melchor está con el gobierno republicano. 

En noviembre de 1936, tras una pequeña instrucción en Alcázar de San Juan, el batallón de Melchor del Cuerpo de Carabineros se integra en la III Brigada Mixta, entrando en combate en Las Rozas en noviembre de 1936 y más tarde en Pozuelo, en enero de 1937.


Los últimos días de febrero de 1937 serán posiblemente los últimos en que Melchor y Damiana estén juntos, momento en el que es engendrado su hijo Melchor. El avance de las tropas de Franco y el curso de la contienda le llevan a combatir en Brunete (julio de 1937), en el frente de Aragón (marzo de 1938) y en la batalla del Ebro (junio de 1938). Según algunos familiares, Melchor es herido en Amposta y consigue comunicarse con su familia desde un hospital de Barcelona.

Acabada la guerra, tras la caída de Cataluña, Melchor cruzará la frontera francesa entre febrero y marzo de 1939, siguiendo el mismo destino que el medio millón de combatientes y civiles que se exiliaron a Francia tras la derrota. El recibimiento en Francia fue muy duro: los refugiados fueron internados en diversos campos de concentración: Argelès-sur-Mer, Le Vernet d'Ariège, Septfonds, etc.

Melchor recala en el Campo de Saint Cyprien-Barcarès, campo que en junio de 1939 albergaba más de 140.000 refugiados.
Refugiados españoles en los campos de concentració de Saint Cyprien, Francia. Foto: http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/09/refugiados-sin-refugio-algunos-hombres.html

Tras estas alambradas que rodean las playas de Barcarés, Melchor escribe a su mujer Damiana, a quién llama cariñosamente “Dami”. Aunque Melchor enviaría alguna carta con anterioridad, la primera carta que obra en poder de sus descendientes está fechada el 16 de agosto de 1939, carta en la que Melchor no se detiene en detalles sobre el hacinamiento en el que viven o el trato que reciben de las autoridades francesas.

Melchor contará en estos meses con el apoyo de su tía Joaquina, tía de Damiana, que junto con su marido Ramón abandonaron España en los primeros días de la guerra. Joaquina le mantiene informado, le proporciona sellos, comida y ropa.  También le asesora en los trámites para solicitar que le dejen vivir con su familia en Francia. A través de tía Joaquína, Melchor recibe carta de Dami, de su hermana Olvido y de sus padres, y sabrá que su hija Mary ha pasado parte del verano en casa de los padres de Dami. También sabrá de la boda de Carmen, su hermana, y preguntará o recibirá recado sobre la situación o el destino de otros refugiados que son buscados por sus familiares de Moralzarzal.

A Melchor, como al resto de refugiados, le permitieron reagruparse por afinidades personales o políticas. Así, Melchor escribe el 17 de octubre desde Saint Cyprien, donde comparte suerte con varios amigos. Sin embargo, de su cuñado Hipólito no ha podido averiguar nada. También contesta a los recados y requerimientos de información que le solicita Dami. Melchor, a su vez, pregunta por el paradero de amigos y compañeros de los que no tiene noticia.

Detalle de la carta de Melchor Antuñano desde el campo de St. Cyprien , en Francia, el 17/10/1939.
Las cartas entre Melchor y su esposa dejan entrever la difícil situación del Madrid de la postguerra, no menos dura que la del frío invierno en los campos de refugiados del Sur de Francia. Dami está sola, con tres hijos pequeños, en una España hambrienta y devastada tras la guerra, con noticias de consejos de guerra, fusilamientos, penas de cárcel y venganzas.

Durante este periodo se produce un hecho decisivo que torcerá aún más el destino de Melchor y Damiana. Hitler invade Polonia en septiembre de 1939, y Francia e Inglaterra declaran la guerra a Alemania. Ha estallado la II Guerra Mundial y Francia empieza a prepararse para un posible ataque alemán.

En este nuevo escenario, a finales de 1939 el Gobierno Francés ofrece a los soldados republicanos tres opciones: el retorno a España, integrarse en su ejército (la Legión Extranjera, con destino Argel) o formar parte de las Compañías de Trabajo para preparar la defensa de Francia.

Melchor, como una gran parte de ex-combatientes, decide permanecer en Francia y colaborar en la defensa de Francia ante las amenazas del III Reich.

Melchor volverá a escribir a Dami el 17 de enero de 1940 desde Cassel, en el departamento de Nord, en la misma frontera con Bélgica. Cuando escribe esas líneas, Melchor forma junto con otros 200 españoles la 118 Compañía de Trabajo y su situación había mejorado respecto a la que tenían en los campos de refugiados, con vestimenta y alimentación suficientes. Su trabajo, de lunes a sábado estaba pésimamente remunerado pero los domingos libraba y podía escribir a su familia.
 

Detalle del remite de la carta de Melchor Antuñano desde Cassel, al Norte de Francia, cuando está integrado en la 118 Compañía de Trabajo

Las cartas de Melchor a Damiana durante los primeros meses de 1940 reflejan la dimensión del drama. Soledad, separación y el deseo constante de Melchor de saber de sus hijos y seres queridos: se acuerda de los cumpleaños de su hijas e hijo (Mary, Loli y Melchor) y demanda más noticias para sobrellevar la situación: “(…) cuéntame muchas cosas de nuestros hijos y dime la verdad de cómo sigues tú. Si Mary siguen tan aplicada, hazla que me escriba muchas cosas…”, “Dami, después de la desgracia de tener que estar como estamos, no puedes figurarte la suerte que es poder estar a su lado (de sus hijos). Con sus caricias a veces te harán olvidar tantas penas, por eso te digo que cuando me escribas me cuentes muchas cosas, que por lo menos mientras las leo olvido todo”.

Y el contenido de las últimas cartas entre ambos deja entrever las necesidades y dificultades de Dami en España.
El 5 de mayo, días antes del ataque alemán a Bélgica, Melchor explica, ante el requerimiento de Dami, los pocos ingresos procedentes de su colaboración con el Estado Francés: “tengo la comida y tengo suficiente para conseguir mantenerme y esperar que llegue el día tan deseado de poder estar a tu lado”.

Mientras trabaja para preparar las defensas francesas, Melchor alimenta la idea de una pronta repatriación y reunión con su esposa Dami. En la carta que el 19 de febrero le explica que no le han concedido la repatriación y que tampoco ha conseguido que le dejen vivir con la tía Joaquina. El 10 de marzo cuenta que las autoridades francesas le han interrogado y que ha firmado la solicitud de repatriación, aunque reconoce que “no sé qué es lo que piensa hacer esta gente con nosotros”. Melchor en todo momento manda mensajes de esperanza a su esposa y anuncia su inminente vuelta a casa. Las cartas del 16 y 24 de marzo continúan hablando de la inminente repatriación. En la carta de 4 de abril comunica que ya tiene solicitada la repatriación, y que espera volver a casa pronto. El 1 de abril, además de avisar a Dami que saldrá esa misma semana, le envía una foto “para que le reconozca”, vestido con un traje enviado por la tía Joaquina.

Pero Melchor había escrito el 24 de marzo que “los chicos de la tía Joaquina han sido movilizados, así como el marido de Carmen”. Al final de la primavera de 1940, Francia espera el inminente ataque alemán.

Pese a este contexto pre-bélico, los mensajes del Estado Francés no hacían más que crear falsas expectativas entre los españoles que como Melchor pensaban a finales de marzo de 1940 que los trámites y papeleos con las autoridades francesas les servirían para algo. El 29 de marzo, José Araque Jiménez (compañero de Melchor en la 18 Compañía), escribe desde Cassel a sus padres y les comunica “he recibido los avales (…) que era lo único que me hacía falta para poder marchar pues creo que marcharé muy pronto pues en la primera expedición que salga marcharé para España”.

Pero Melchor no volverá a soñar con la repatriación. El 10 de mayo las tropas de Hitler invaden Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos y, en los primeros días de junio de 1940, destrozan las líneas de defensa francesas en las que los soldados españoles han estado trabajando.

Melchor y su 118 Compañía de Trabajo son los primeros en recibir el impacto de la ofensiva. Melchor será capturado el 4 de junio y otros 40.000 españoles integrados en las Compañías de Trabajo serán hechos prisioneros en estas y las siguientes semanas.

Una vez detenidos, el Gobierno Alemán les niega su condición de militares siendo considerados “prisioneros políticos”. Melchor y el resto de prisioneros españoles son deportados a campos de concentración conocidos como Stalags. Melchor, con el nº de prisionero 36.283, es llevado al Stalag VIII C, en Sager-Bezeichnung (Polonia), un campo construido originalmente para los prisioneros polacos tras la ofensiva alemana de septiembre de 1939. Desde este Stalag consigue enviar el 26 de junio una carta a Dami, a la casa de los padres de ella, en la calle Ávila. Hasta donde sabemos, ésta será la última noticia que tenga Dami de Melchor.

Detalle de la carta que Melchor manda a Damiana desde el Stalag VIII C, el 26 de junio de 1940.
Las autoridades alemanas debieron reagrupar a los prisioneros según su nacionalidad, ya que los registros existentes sobre el paso de Melchor Antuñano por estos campos de concentración le situaban en el Stalag XII-D, en Trier (Alemania), donde llegará posiblemente en octubre de 1940 y donde estará apenas dos meses.

Ya en Alemania, la última estación del vía crucis de Melchor será Mauthausen, campo al que fueron enviados la mayor parte de prisioneros españoles entre agosto de 1940 y diciembre de 1941. Melchor realizará este viaje el 25 de enero de 1941, con el número de prisionero 3241. Junto con Melchor viajarán 1132 españoles en dos convoyes de vagones para ganado, en un viaje que durará dos días.

"El Convoy de los 927", reportaje producido por TV3 y emitido en La2, sobre los españoles en Mauthausen (55')

El hacinamiento y la vejación durante este transporte es un adelanto de lo que le espera. Melchor llega a Mauthausen, un grupo de campos de concentración situados en torno a la pequeña localidad de Mauthausen, en Austria, aproximadamente a 20 km de Linz. A partir de este campo, Mauthausen, se crearía uno de los complejos de campos de concentración más grandes del III Reich.
Mapa de Mauthausen. Fuente: http://deportados.es/hechos-mauthausen
Precisamente a principios de 1941, los nazis calificaron a Mauthausen como el único campo de categoría III, la categoría reservada a los campos con el régimen más duro. Según el decreto oficial, Mauthausen estaba reservado a los prisioneros "culpables de acusaciones realmente graves, incorregibles, asociales y convictos por causas criminales, es decir, gente en custodia preventiva, con pocas probabilidades de poder ser reeducada". Los internos así denominados eran sometidos acondiciones inhumanas, incluida el trabajo en la famosa cantera de Mauthausen donde tenían que subir pesados bloques de piedra por los 186 escalones, conocida como la "escalera de la muerte".

Pensada para exprimir las últimas fuerzas de los prisioneros como mano de obra esclava, Mauthausen era una de las herramientas diseñada por el nazismo para llevar a cabo la “solución final”, el exterminio de judíos, gitanos, comunistas, enfermos mentales, incapacitados, homosexuales…una de las páginas negras del siglo XX, una de las mayores vergüenzas de la humanidad. En la puerta de entrada de Mauthausen un cartel rezaba “Vosotros que entráis, dejad aquí toda esperanza”.

Al llegar, Melchor y el resto de españoles reciben un triángulo azul con la S de Spanier (español en alemán). Dado que Franco negaba la existencia de españoles más allá de las fronteras, los españoles fueron considerados “apátridas”.

Triángulo azul con la S de spanier, cosido en el uniforme del campo de Mauthausen
Sin patria, sin retorno y sin esperanza, Melchor viviría este último año de su vida con sus fuerzas físicas y psicológicas mermadas por un ambiente inhumano provocado por el trabajo forzado, los malos tratos, la humillación, el régimen alimentario deficiente y la insalubridad. Aunque no contemos con el testimonio de Melchor, otro sobreviviente, Stéphane Hessel, ha sintetizado su experiencia en estos campos: “no es fácil describir ese progresivo envilecimiento, insidioso, casi irreversible, del hombre concentrado que se convierte en lobo para sobrevivir, en quimérico para seguir cuerdo”.
Prisioneros del campo de concentración de Mauthausen. Fuente: http://periodismohumano.com/sociedad/memoria/nunca-mas.html
Periódicamente, los prisioneros integrados en el sistema del campo de Mauthausen eran sometidos a una selección. Aquellos prisioneros a quienes los nazis juzgaban demasiado débiles o enfermos para trabajar eran separados de los demás y asesinados en las cámaras de gas. Los médicos del campo que actuaban en la enfermería utilizaban inyecciones de fenol para matar a los pacientes demasiado débiles para moverse.

Mientras, en España, el padre de Melchor fallece el 16 de marzo de 1941 a los 51 años de edad. La familia intenta ponerse en contacto con él a través de la Cruz Roja Internacional y le envían una carta firmada por todos sus allegados, exceptuando su padre. De esta forma, su familia quiere comunicar a Melchor la fatal noticia. Pero nunca sabrán si Melchor ha recibido el mensaje.

Dentro del complejo de campos de Mauthausen, uno de ellos, Gusen, era considerado el “matadero de Mauthausen”, una “fábrica de cadáveres”. Durante el otoño de 1941 la mayor parte de los fallecidos en Gusen fueron españoles. De entre los 7.200 españoles que pasaron por Mauthausen, casi 5.000 españoles murieron en Gusen.

Gusen, "el matadero", donde fallece Melchor Antuñano Montalvo en diciembre de 1941.
Melchor Antuñano Montalvo muere en Gusen (fusilado, sumergido en agua helada, gaseado o víctima del tifus o la tuberculosis) el 19 de diciembre de 1941.

El campo de concentración de Mathausen es liberado por fuerzas americanas el 5 de mayo de 1945, días antes de la caída de Berlin.


Pancarta de bienvenida de los republicanos españoles a la fuerzas estadounidenses de la II División del General Patton: "los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras"

Finalizada la II Guerra Mundial, los sobrevivientes españoles de Mauthausen empezarán el retorno; y se empezará a conocer el horror de los campos nazis. Pero Damiana y sus hijos esperarán en vano.

Tendrán que esperar más de una década hasta tener la confirmación de lo que ya suponen. El 14 de julio de 1966, el Ministerio de Justicia de España reconoce oficialmente que Melchor ha muerto en Gusen-Mauthausen, el 19 de diciembre de 1941, emitiendo un documento “para indemnización a víctimas españolas en campos de concentración nacionalsocialistas”.

Dami vivirá con su hija Mary en la calle Maudes de Madrid, pero vendrá asiduamente a Moralzarzal, hasta su fallecimiento el 12 de julio de 2002. Desde entonces, su hija Mary se establece permanentemente en Moralzarzal. Su hija Loli vive en Ávila y su hijo Melchor falleció en Collado-Villalba en abril de 2013.

Nota del autor: Más de tres años después de leer las cartas de Melchor a Damiana, y tras sucesivas conversaciones y esperas respetuosas con los familiares, esta entrada se publica el 5 de mayo de 2015,cuando se cumplen 70 años de la liberación del campo de Mauthausen. Sus familiares, finalmente, han accedido a la publicación de esta historia, para que la memoria de Melchor no sea ignorada por más tiempo. Para que,aunque seamos incapaces de contar tanto dolor y sufrimiento, al menos no seamos cómplices del olvido.

Agradecimientos: Esta historia no se habría escrito sin el consentimiento ni la colaboración de los descendientes de Melchor Antuñano Montalvo, en especial su hija Mary Antuñano Martín, su hermana Mª Luisa Antuñano Montalvo y su hijo Melchor, ya fallecido. Y a la nieta de Melchor, Marta Antuñano Fernández.Les agradezco su confianza y su disponibilidad a la hora de hablar y compartir la correspondencia familiar. Gracias también a Alberto Martín Mansilla quién ha colaborado en la búsqueda de datos, clarificando muchos aspectos de la vida militar de Melchor, y facilitando también las gestiones con su familia. Y a Roberto Cano, por el mismo motivo. Gracias también a Antonio “Zárate” por los datos extraídos del Archivo de la Iglesia Parroquial de Moralzarzal.



Fuentes para la elaboración de este post: